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miércoles, 17 de mayo de 2017

La Criatura de Humo





Todo comenzó de forma extraña, abrí mis ojos y simplemente me encontraba en una especie de elevador, atrapado entre cuatro paredes de metal me hallaba confundido, sin embargo mi sorpresa fue tal que las puertas de la caja metálica se abrieron de par en par. Al mirar frente a mí, había una camino, era un sendero de hojas secas, en lo que pude apreciar era un bosque, no supe como había llegado allí, ni que rayo hacia un elevador en medio de un camino espeluznante, de pronto si que me lo esperar, el elevador se desarmó, cayendo cada pared hacia atrás y el techo simplemente se desvaneció, dejándome solo y al descubierto en ese bosque, mismo que era de aspecto inquietante, con arboles muertos con ramas secas y de un aspecto siniestro, no se me ocurrió otra cosa más que comenzar a caminar, siguiendo el camino, era de día por lo que podía percibir, pues aun había luz en el entorno, sin embargo, en poco menos de 5 minutos y con forme avanzaba la luz se apocaba, dejando el camino y bosque a mi al rededor en penumbras, al punto de no poder ver más allá del camino había un final.


Solo una tenue luz de lo que percibía era la luna, alumbraba el camino y parte de la zona, por lo que decidí seguir caminando para descubrir a donde me llevaba ese camino, pues detrás de mí todo era oscuridad. Repentinamente un fuerte viento comenzó a correr empujando más hacia adelante y obligándome a seguir mi camino, extrañamente después de esa ráfaga de viento comencé en sentir frío, mucho frío, la temperatura descendió mucho, la ropa que llevaba puesta no era muy abrigada, unos pantalones de mezclilla, una chamarra de tela ligera con capucha, por lo que decidí ponerme esta última para cubrir un poco mi cabeza del frío.

Todo era silencio, solo escuchaba mis propios pensamientos, a que hora llegaré a casa, donde están todos, es la dirección correcta, pregunta sin sentido pero con la lógica suficiente para mantener el rumbo sin perder la calma, de pronto, un ruido proveniente de los arbole a mi derecha llamaron mi atención, el sonido de crujir de ramas y hojas secas siendo pisadas se escuchó, al estar pendiente de donde había surgido ese sonido no me percate que en realidad estaba justo frente a quien lo provocaba o más bien, era esa figura quien se había posicionado frente a mí, pero a causa de la oscuridad entre los arboles y mi falta de percepción no fui consciente de que me observaban, hasta que finalmente es figura decidió moverse para salir al camino, entonces como si el flash de una cámara fotográfica me hubiera ofuscado en un instante, el movimiento de esa figura hicieron que mi vista se concentrara en la misma.

Curiosamente a pesar de ver que la figura, hecha como de humo o sombras, salió de los arboles hacia mí, mi cerebro no proceso ese evento, hasta que finalmente reaccione y fui consciente de que ese ser estaba ya muy cerca de mí, entonces un fuerte escalofrío recorrió mi cuerpo y finalmente pude reaccionar como era de esperarse, comencé a correr sin mirar atrás, no sabía si estaba avanzando o el camino era interminable, pero eso no me detuvo y seguí corriendo hasta que me tropecé con una rama gruesa tirada en medio del camino.




Me levante y sacudí mi ropa, cuando una fuerte sensación de ser observado me invadió, gire mi cabeza para mirar detrás de mí y asno estaba, parado a escasos centímetros de mí, el ser de humo y sombras mirándome fijamente con un par de esperar brillantes, las cuales eran una suerte de ojos para dicho ser.

La inercia me hizo retroceder y nuevamente tropecé con la rama, caí de espaldas al suelo y cubrí mi cara con mi brazos cruzados, esperando mi final, sin embargo pasados unos segundo no ocurría nada, retiré mis brazos de la cara para mira de reojo y aquel ser no estaba, bajé rápido mis brazos de lleno al suelo y me apoye sobre ellos para poder levantarme, mire a todas parte y no había señales de aquel ser, de pronto el bosque comenzó a acercarse, o mejor dicho a cerrarse, desvaneciendo el camino en el proceso, dejándome en medio de naturaleza muerta, pasto seco y lo sonidos de viento a travez de las ramas secas y agujeros de los arboles.

Me encontraba en un momento crucial, pues no sabía que dirección tomar o si es que había tal cosa a mi disposición, lamentablemente las cosas empeoraron, pues volví a escuchar el ruido del crujir de hojas y ramas secas, al voltear la mirada en dirección lo vi, parado nuevamente a la distancia, ese ser, quien comenzó a acercarse con una velocidad sorprendente, parecía que su cuerpo vibraba al avanzar, pues se movía a los lados como si se moviese a todas direcciones a la vez, avanzando con movimiento errático.

Yo solo pensé en corre en dirección contraría, pero mientras corría, escuche un ruido fuerte, como si de una explosión se tratase, entonces la física dejó de actuar sobre el entorno y el camino comenzó a agrietarse, haciendo que los arboles se inclinaran hacia abajo, y haciéndome caer al vacío, al girar la vista hacia arriba, pude notar que aquel ser ya no estaba, sin embargo, mi preocupación era saber a donde llegaría y que me esperaba si eso ocurría, repentinamente sentí que me quedaba sin fuerzas, al punto de sentir que perdía la conciencia, pero solo fue algo fugas, pues en un abrir y cerrar de ojos estaba nuevamente de pie, en medio de aquel bosque, mi mente estaba muy confundida, el miedo comenzaba a invadirse y entonces, aquel ruido de nuevo, pero estaba vez no fue lejos de mi, si no detrás mío, un escalofrío recorrió toda mi espalda, gire la cabeza lento, sintiendo un gota de sudor frío deslizarse desde la frente a la mejilla y fue entonces que entre en pánico, ese ser estaba justo detrás de mí a escasos centímetros.

En ese momento fui capas de mirarlo con mayor detalle, sus ojos realmente eran espeluznantes, sus rostro o lo que parecía ser su rostro era perturbador, si nariz era cuencas vacías, como un craneo, no pude distinguir bien su forma, pues como suponía estaba hecho de una especia de humo negro, flotaba sobre el suelo, sus manos eran alargadas y delgadas, con la misma similitud que los arboles secos, de pronto, bajo su nariz comenzó a surgir una especie de boca, la misma que comenzó a forma una retorcida y extraña sonrisa, yo estaba petrificado, finalmente después de lo que pareció una eternidad, el ser extendió su brazo derecho y colocó su deforme mano sobre mi hombro.

En cuanto sentí la presión de si mano sobre mí, lancé un grito tan fuerte que casi me quedo afónico, el ser entonces soltó mi hombro y se limito a mirarme, yo retrocedí unos pasos, sabía que era inútil correr, pues parecía que siempre regresaría la mismo lugar y este ser siempre estaría siguiéndome, entonces solo se me ocurrió preguntar alzando la voz qué era lo que quería, pero el ser únicamente seguía mirándome, hasta que finalmente abrió sus fauces de una forma exagerada  y soltó un fuerte alarido con una voz chirriante y aguda que me erizó más los bellos de cuerpo, al final sin importarme nada, salí corriendo de ese lugar a donde fuera, solo quería huir de esa horrenda criatura, sin embargo, esta siempre aprecia y desaparecía cada cierta distancia, al norte, al sur, este u oeste, no importaba la dirección en la que corriera parecía que jamás le libraría de ese ser.

Finalmente después de correr por un buen rato llegué un acantilado, parecía que había llegado al final del camino, pues más de ese acantilado todo era oscuridad, no había nada a la vista y la caída mostraba que la nada era mi destino si decidía arrojarme, entonces nuevamente escuche ese sonido.


 
Rápidamente me gire de vuelta y ahí estaba aquel ser, nunca supe como hacía que las ramas crujieran, pues no poseía piernas o algo en lo que apoyarse, entonces pregunte nuevamente sobre lo que quería, entonces esa criatura finalmente hablo, no se como lo hizo, pero utilizo mi voz para comiscares conmigo, la criatura entonces dijo “sonrisa”, yo pregunté si quería que yo le sonriera, la criatura asintió o eso creo, entonces con lentitud y con esfuerzos, pues estaba en total miedo, comencé a esbozar una sonrisa, la criatura entonces miró fijamente mi boca y solo soltó una frase que me hizo helar la sangre “quiero tus dientes”, el ser habló con esa perturbadora sonrisa y se lanzó hacia mí, yo por el miedo y el instinto de sobrevivir solo pensé una cosa, arrojarme del acantilado, salté y sentí el aire chocar contra mi rostro, pero poco duro, pues mi cuerpo se detuvo de golpe en el aire.

No entendía que pasaba, mi caída se había frenado y mi cuerpo no se movía, entonces sentí que una fuerza invisible me halaba de regreso a la subida, miré en todas direcciones y entonces lo descubrí, el ser había estirado su huesudo brazo para atraparme en el aire, su mano se había agrandado y la estaba usando para llevarme hasta el, cuando finalmente estaba frente al ser, este me acerco hasta su rostro y me dijo una frase, después de eso sabía que era el fin, el ser entonces me dijo “es la hora” después de eso el ser abrió su enorme boca y me acercó hacía ella, yo por mi parte solo cerré mis ojos y perdí la conciencia, ese fue el final de mi camino.




lunes, 27 de febrero de 2017

La Bestia del Mar de Sangre





En una noche de tormenta, sobre las aguas del pacífico sur, un barco surcaba con esfuerzos las grandes olas y atravesaba los fuerte vientos que amenazaban con arrancar los mástiles de la cubierta, la madera crujía por el agitado movimiento, los tripulantes corrían de un lado a otro, izaban las velas, amarraban los barriles de pólvora y demás recursos, mientras el capitán daba las ordenes.

-Capitán-, gritó Valdo Grimm, el contramaestre del barco, -la tormenta es muy fuerte, debemos cambiar el curso-


-No señor Grimm debemos seguir adelante, no cambien el rumbo, sigan el curso y esperen-, respondió el capitán Izíquios a su contramaestre.


-¿Esperar por qué capitán?-, preguntó Valdo. De pronto un gran trueno resonó en el cielo negro, un resplandeciente relámpago iluminó gran parte de la zona y detrás de la nave, un fuerte viento comenzó a manifestarse con creces.


-Eso señor Grimm-, respondió el capitán, sabía que esa ráfaga de viento los ayudaría a alejarse de la tormenta. -a toda vela, rápido-, gritó el capitán.


-Ya escucharon al capitán, desplieguen las velas a su máximo, debemos aprovechar la ráfaga de viento, dense prisa-, continuó el contramaestre, transmitiendo las ordenes del capitán a los tripulante del barco.


Al abrir las velas, los hombres sujetaron con fuerzas las sogas para mantener estable el mástil y evitar que el barco se ladeara, debían mantener el curso para evitar perder la dirección; después de un par de minutos el barco se alejó de la tormenta y pudo llegar a a aguas más tranquilas.


Finalmente todos los tripulante, el contramaestre y el capitán celebraron su victoria bebiendo ron y vino mientras el navío avanzaba con tranquilidad, continuando.


El barco, un poderoso navío llamado "El Dragón Negro" era el orgullo del capitán Izíquios Belefont, un viejo pirata temido por la multitud de leyendas que se contaban de él, tales como que no podía morir porque había hecho un trato con la muerte, otros decían que había sobrevivido a varios asesinatos y atentados en su contra, unos más incluso decían que el capitán poseía una fuerza sobrehumana producto de sus viajes, en los cuales había adquiridos tesoros malditos y enfrentado a grandes bestias del mar; aun cuando los hombres escucharan las diversas historias sobre Izíquios, estos lo respetaban por el gran carácter que el capitán mostraba ante todos.


Cuando el barco llegó a un viejo puerto de apariencia debastada, el hombre en la canastilla del mástil gritó advirtiendo la llegada a tierra.


-Capitán, nos acercamos a una isla-, gritó el hombre en cuestión, acto seguido todos los tripulantes comenzaron a levantarse de sus camas, Valdo por su parte, ingresó al camarote del capitán para dar aviso sobre la llegada a la tierra inhóspita.


-Señor, estamos por llegar a una isla, pero tiene un aspecto inquietante, los hombres están algo nerviosos, ¿está seguro que es este el lugar?-, preguntó el contramaestre al capitán con cierta inquietud, por su parte Izíquios se preparaba para descender, tomó un par de pistolas, una espada y su sombrero.


-Dé las ordenes señor Grimm, este es el lugar-, contestó entonces el capitán a su subordinado.


-Si señor-, dijo Valdo y acto seguido salió del camarote del capitán para dar instrucciones a los hombres, indicando que se alistaran para bajar del navío y explorar las misteriosas tierras de la isla.


La isla no era muy grande, había un muelle de madera en la playa, la madera era vieja y desgastada, la arena del lugar era de un tono gris, sin vida, una extensa selva cubría la mayor parte de la tierra, en el centro de la isla había una montaña, de un aspecto inquietante por la formación rocosa que poseía.


Los hombres comenzaron a descender con armas y herramientas, todo para explorar la zona; el capitán caminaba al frente con sus oficiales más allegados a su lado, uno de ellos era su contramaestre Valdo, quien llevaba un rifle cargado en las manos observando a los lados con cautela.


-Capitán puedo preguntar, ¿qué es lo que estamos buscando en esta isla?-, preguntó Valdo a Izíquios, mirando a los alrededores mientras el hombre a su lado mantenía el paso firme por el sendero que habían tomado, sin embargo el capitán se mantuvo en silencio sin responder o volver la mirada a Valdo, mismo que decidió dar su espacio al hombre y esperar que este le resolviera sus dudas más adelante.


Cuando todos llegaron al pie de la montaña el capitán se detuvo, y ordenó a sus hombres levantar un campamento en ese lugar, otros más comenzaron a reunir provisiones para alimentarse, agua y leña para hacer una fogata. Una vez que se establecieron en la zona, el capitán pidió que se reunieran para hablar con ellos, pues iba a contarles el motivo por el cual los había llevado a esa isla en medio del océano.


-Escuchen, hace ya mucho años, 30 para ser exactos, yo navegaba en las aguas del Pacifico Norte, los recursos eran escasos, ya había ocurrido un motin por parte de los tripulantes, sin embargo nada se compara con aquello que atestiguamos en aquel entonces mis hombres y yo-.


-Cuando creímos que no había esperanza, encallamos en una isla de aspectos extraño, pero poco nos importó, pues el hambre y la desesperación nos hizo bajar del barco sin pensarlo, al estar en sus tierras encontramos muchos recursos para sobrevivir, pero pronto nos dimos cuenta de que este lugar esconde un horrible destino en sus tierras y más aun en las profundidades cercanas-.


El capitán contaba su travesía en la isla, cuya naturaleza era de lo más singular, sobre todo porque poseía una gran variedad de especies carnívoras, mismas que habían acabado con la tripulación que acompañaba al capitán Izíquios en ese entonces, pero lo más sorprendente fue que cuando el hombre logró huir de la isla esta comenzó a hundirse perdiendose en las profundidades del mar.


Tiempo después el capitán escucho historias de una isla errante que aparecía y desaparecía en distintas parte del pacifico, y sobre todo, se contaba sobre sus horribles encuentros con navegantes, comerciantes, piratas y marineros que arribaban en sus costas, eran pocos los que habían logrado escapar de isla, misma en la que ahora Izíquios se encontraba con sus hombres.


-Capitán, ¿si esta isla es peligrosa, porque hemos acampado en ella?-, preguntó uno de los hombre del Izíquios, algunos se miraban los unos a los otros con nervios, otros más miraban a su alrededor sin bajar la guardia.


-Porque hace 10 años encontré de nuevo esta isla, aprendí su patrón de salida, cuando emerge y cuando vuelve a las profundidades, con eso me arme de más y más hombres, con el fin de erradicar toda especie que habitaba en estas tierras hasta conseguirlo, lo que no esperaba esque la isla guardara un último y siniestro secreto-.


El capitán seguía su relato, mientras todos comenzaban a relajarse un poco al saber que no había peligro en la isla, al menos, no en la superficie de la misma.


-Cuando zarpé con los pocos hombres que sobrevivieron el último asedio a la isla, una inmensa criatura emergió de las profundidades, una bestia que en un principio creí que era el mismo Leviatán, pero su aspecto no es como lo describe el sagrado libro, esa bestia no es ninguna serpiente, tampoco es el legendario Kraken, esa bestia es una especie de dragón, tiene forma de reptil y su tamaño es imponente, no se como es que logré librarme de su ataque, fui afortunado supongo, pero mis hombres, todos y cada uno de ellos murieron devorados por esa infernal criatura, aun recuerdo que después de la masacre el mar se tiñó de rojo, a la vez que los escualos se daban un festín con los restos que la bestia dejaba, con el tiempo escuche más relatos sobre esta cosa, todos la llaman la bestia del mar de sangre, por el rastro carmesí que deja en las aguas después de cada masacre-.


Izíquios Belafont, no era ningún inmortal, ni mucho menos un hombre maldito, solo era un afortunado sobreviviente de muchas tragedias, pero tal fama solo servía para sembrar un mar de leyendas en su nombre, sin embargo, el solo tenia un objetivo en la vida, mismo que poco a poco se volvió una obsesión; el capitán quería eliminar a la bestia del mar de sangre, y hacerse con los tesoros de la isla, pues el había atestiguado la magnifisencia de cientos de tesoros hundidos en las cercanías de la isla.


Cuando la bestia arrastró la embarcación en la que intentaba huir de la isla y llegar a su barco, Izíquios se sumergió en el agua por unos segundos y entonces lo pudo ver, el brillo de todas las piezas de oro que reposaban en la cueva de la bestia, un tesoro que opacaba con creces al de los reyes de la época, un tesoro lo suficientemente grande como para vivir 10 vidas en riquezas.


-Señor, estámos con usted, nuestra lealtad siempre será suya, sin embargo, hablo por todos al preguntar esto, ¿cómo es que pretende matar a semejante criatura?-, preguntó Valdo al capitán, todos asintieron con la cabeza esperando respuesta del hombre frente a ellos.


-Tienen razón de sentir miedo, he de confesar que yo también lo siento, y es posible que esta cruzada sea un suicidio al final de cuentas, pero les aseguro que el tesoro lo vale, es momento de que esa criatura regrese al abismo del que salió y nosotros nademos en un mar de oro por el resto de nuestras vidas, el Dragón Negro tiene suficiente munición para los cañones y los rifles para asediar a la bestia, síganme y les prometo, una inmensa fortuna les será entregada al final del día-.


Todos los hombre del capitán se levantaron con euforia, motivados completamente a llevar a cabo la empresa de Izíquios Belefont, a pesar de los riesgos, el pensar en tener una vida de riquezas y fortuna sin igual los motivaba a seguir al hombre hasta el fin del mundo, pues inspiraba una gran fortaleza a todo quien tenía contacto con él, incluso Valdo Grimm sentía una chispa de esperanza de salir victoriosos de esa batalla.


A la mañana siguiente los tripulantes de El Dragón Negro se prepararon para el ataque a la bestia de las profundidades, colocando los cañones en posición, Izíquios y Valdo se mantuvieron a la espera en la cubierta del barco, mientras tanto, un grupo de 3 hombre aguardaba flotando en una barca a cierta distancia de la playa, esperando que la criatura se mostrara con un pequeño cañón listo para disparar.


Usando señuelos con carne de pescado, los piratas buscaban llamar la atención de la bestia, pasaron un par de horas y solo algunos tiburones y otros tantos peces se acercaban a devorar la carne de los señuelos, a su vez, el cielo comenzaba a nublarse, anunciando una inminente tormenta acercarse.


Pasó otra hora y todos comenzaban a perder la paciencia, de repentente, el mar comenzó a moverse de manera brusca, en lo profundo del mar se comenzaba a manifestar una enorme mancha negra, misma que se acercaba a la barca donde estaban los 3 hombres, seguido de eso expulso una gran cantidad de aire, las burbujas se formaban en la superficie del agua con fuerza, los hombres de Izíquios se sujetaban con fuerza a los bordes de la barca para no caer al agua, finalmente como una enorme visión sacada de una profecía bíblica, una enorme bestia emergió del mar y tal como había relatado el capitán, la bestia tenía apariencia de reptil, similar a un cocodrilo, pero más aterrador.


-¡Capitán!-, gritaron los hombre de la barca, mientras una enorme ola, producto del movimiento de la criatura en el agua hizo que se cayeran al agua, perdiendo así el pequeño cañón.


-Rápido, naden al barco-, gritó Izíquios a sus hombres, quienes nadaron desesperadamente hacía el barco, por desgracia, poco pudieron hacer, pues la enorme bestia en un movimiento veloz, volvió a sumergirse para atacar por debajo del agua, atrapando en sus fauces a uno de los hombre al salir con un gran salto, en ese momento todos los presente pudieron apreciar mejor su apariencia, cuando la criatura volvió a sumergirse el mar comenzó a teñirse de rojo, justo como las leyendas y el relato del capitán describían.


-Preparen lo cañones-, ordenó Izíquios, mientras los hombres restantes en el agua seguían nadando con esfuerzos y con dificultad al respirar, pues por la desesperación comenzaron a tragar agua, y sus brazos se cansaban con mayor rapidez.


El cielo dejó caer un rayo a lo lejos de la batalla y entonces, la lluvia cubrió todo el lugar, el barco se movía de manera violenta en las olas formadas en el agua, pero los hombres mantenían los cañones asegurados; por su parte la bestia volvió a emerger y con un gran impulso nadó hacia los hombre en el agua, se movía con rapidez, pues su extremidades como patas le ayudaban a avanzar dentro y sobre el agua a una gran velocidad.


-Listos-, gritó el capitán, -¡Fuego!-, ordenó en seguida y los hombre dispararon los cañones de la cubierta del barco en dirección a la bestia, impactando en sus fauces, pecho y ojo izquierdo, los hombre gritaron con albricias y la bestia cayó de espaldas al agua, lentamente comenzó a descender, sin moverse como una piedra que se hundía.


-Pronto, vuelvan a cargar los cañones, estén alertas por si vuelve a aparecer-, el capitán continuó, Valdo se aseguró de que todos ejecutaran las ordenes de Izíquios, prepararon los cañones y procuraron que la pólvora no se humedeciera para poder usar las armas de fuego.


Repentinamente y sin que nadie se lo esperara, un remolino comenzó a formarse frente al barco, mismo que empezó a arrastrar al navío a su interior, la criatura estaba girando debajo del agua, poseía cierta inteligencia, no era solo una bestia salvaje, Izíquios giró con fuerza el timón del barco para tratar de salir de la corriente, mientras los hombre abrían las velas para usar el viento a su favor, poco a poco el Dragón Negro se acercaba al remolino.


-Capitán la corriente es muy fuerte, no lograremos salir-, gritó Valdo, mientras se sujetaba del borde del barco, Izíquios miró a su alrededor, y entonces la vio, la bestia comenzó a emerger nuevamente del agua, siguiendo la dirección del remolino, con la intensión de impactar contra el barco.


-Muy bien maldito engendró de lucifer, muéstrame que tienes-, decía el capitán mientras la criatura estaba por impactar contra la madera de la cubierta.


-Listos-, gritó seguido el capitán y en ese instante la bestia golpeo el lado derecho del navío, haciendo que se levantara momentáneamente de lado.


-Abran fuego-, gritó Valdo siguiendo las ordenes de Izíquios cuando el barco volvió a caer de vuelta a su posición, los cañones dispararon y las balas de metal salieron disparadas contra la bestia, misma que intento esquivar los disparos pero dos de ellos impactaron en su lomo y costado derecho.


La bestia cayó dentro del remolino, entonces el capitán volvió a girar el timón del barco y este se adentro en la corriente, manteniendo la dirección del agua, Izíquios pretendía golpear a la bestia con la punta del barco para dar fin a su vida, el barco se acercó con velocidad hasta llegar a la criatura, sin embargo, esta se sujetó a la proa del navío con fuerzas, clavando sus garras en la madera.


-Capitán la bestia esta sujeta al barco-, gritó uno de los piratas asomado por la proa, mirando asombrado a la imponente criatura.


-Alejate de la orilla-, gritó Valdo y de pronto, el hombre sintió una fuerte presión en todo su cuerpo, la bestia había alcanzo a subir a la cubierta del barco y con sus enormes fauces sujeto al pirata, el hombre gritaba de dolor, seguido de eso los hombres tomaron las armas de fuego y dispararon contra la criatura, misma que parecía no sufrir daño alguno por los ataques.


-Pronto, saquen los arpones-, ordenó el capitán sosteniendo el timón del barco, tratando de mantenerlo estable, los hombre sacaron un par de arpones balleneros de la bodega de armas del navío lo más rápido que pudieron y los apuntaron a la criatura, la cual comenzó a rasgar la cubierta del barco y a trepar por el mástil principal.


-Disparen-, gritó Izíquios y los hombre dispararon los arpones, impactando el metal en la pata izquierda trasera de la bestia y en su pecho, la bestia se retorció y libero el cuerpo ya sin vida del pirata que mantenía en su hocico, seguido de eso, la bestia cayó hacia el mar, arrastrando con su pesos el barco, al final el Dragón Negro se inclinó hasta hundirse en el agua, mientras la corriente del remolino comenzaba a destrozar la embarcación por la fuerza que poseía.


Entonces aquellos que sobrevivieron el impacto, incluyendo Izíquios y Valdo pudieron apreciar el glorioso tesoro en la profundidad del agua, todos pudieron ver que el capitán no exageraba al decir que era inmenso, pero por desgracia no podrían disfrutar de su inigualable contenido, pues los trozos de madera del barco azotaban con fuerza a los hombres y bestia por igual, todos los hombres murieron en ese remolino de agua, Valdo en un intento por ayudar al capitán fue golpeado bruscamente por la bestia mientras esta trataba de devorar a cuanto hombre podía.


Al final solo el capitán Izíquios quedó vivo, sumergido en el agua mirando a la bestia frente a el, misma que a pesar de estar moribunda se abalanzó contra el hombre, Izíquios por su parte solo podía contemplar a la enorme criatura acercarse a él esperando su final con los brazos abiertos, sin embargo pasados unos segundos, el hombre abrió los ojos y pudo apreciar que la bestia se hundía al fondo del mar, hacia una abismo profundo, finalmente había sucumbido a la muerte, entonces aprovechando el momento, Izíquios nado con fuerza para salir a la superficie, al salir dio una fuerte bocanada de aire y entonces miro a su alrededor, el agua estaba completamente teñida de rojo, sus hombres, todos y cada uno de ellos eran devorados por las distintas criaturas del mar que se acercaron atraídas por la sangre.


El hombre sabía que no podía salir de esa situación y nadó de regreso a la isla; después de un gran esfuerzo nadando contra la fiera tormenta, Izíquios llego a la playa para finalmente observar el panorama completo, su poderoso Dragón Negro se hundía en al agua, una gran cantidad de restos humanos flotaban y se movían en la superficie, el remolino se detenía lentamente, la tormenta seguía su curso.


El viejo capitán Izíquios Belefont comprendió que su obsesión por el tesoro fue su perdición y entonces solo dejó caer en la arena gris, acto seguido sintió que la tierra temblaba, pero sabía qué esta pasando y solo cerró los ojos dejándose arrastrar por la marea, la isla entonces comenzó su lento descenso hacía las profundidades del mar, llevándose consigo el tesoro, lo sueños y esperanzas de todos los tripulantes del Dragón Negro y la obsesión de un hombre que lucho contra la adversidades y que aun cuando no logro obtener el preciado tesoro, pudo derrotar a la bestia del mar de sangre.


viernes, 24 de febrero de 2017

La Mujer de Humo




A lo largo de mi vida, he escuchado a mucha gente decir, que todo pasa por alguna razón, sin embargo, cuando pregunto la razón por la cual algún acontecimiento sucede, nadie es capas de darme una explicación de las cosas.

Siempre creí, que cuando encontrabas a la persona correcta para compartir el resto de tus días en este caótico mundo, un vinculo más fuerte que la vida se formaba entre ambos.

Creía, que si algo llegaba a sucederle a una de las dos parte la otra persona experimentaría algún sentimiento o premonición, sin embargo, al final descubrí, que todo eso solo son tonterías que las personas dicen a otras o a sí mismas para tratar de tener una vaga esperanza de proteger a sus seres amados.

Por mucho tiempo estuve buscando una razón, una explicación, algo que me hiciera entender el por qué yo no supe, no sentí nada, no percibe ninguna señal que me indicara que mi amada Elizabeth sufría.

En verdad creí, que si algo malo le pasara yo sería capas de percibir, presentir la situación y así protegerla de todo peligro, por desgracia, basto una llamada para saber que mi amada esposa no llegaría a casa aquella noche del Diciembre, el destino suele ser cruel con los amantes que solo quieren vivir sus vida en armonía, tratando de no sumergirse en el estrés del día a día.

Jamás me imagine que un solo desperfecto, un ligero desequilibrio, un minúscula falla en el mecanismo de su auto, bastaría para que el destino me arrebatara de los brazos al amor de mi vida, aun cuando la vi en su lecho de muerte me negaba a creer que la visión ante mí era real.

Después de su sepelio y posterior entierro, me aleje de muchas personas, amigos, compañeros, familia, quienes solo querían brindarme su apoyo; pero, como podrían ser capaces de ayudarme en esos momentos, ninguno de ellos tenía la capacidad de devolverme a mi Elizabeth, por mucho tiempo me sumergí en un encierro solitario, hasta poco a poco recuperar la cordura nuevamente.

Con el tiempo volví a recuperar mis amistades, quienes a pesar del tiempo seguían esperando por mí para saber como estaba, mi familia jamás me abandonó, mis amigos me brindaban si cariño como siempre había sido, mi vida comenzaba un nuevo capitulo, debía seguir adelante, por mi Elizabeth, se que a ella no le hubiese gustado verme en esa deplorable situación.

Una noche mientras me encontraba con cuatro amigos dos varones y dos chicas en casa de uno de ellos, me presentaron unos nuevos amigos que se habían unido al grupo durante mi encierro, ambos chicos eran agradables, pero tenía ideas sombrías sobre la vida y la muerte, vestían de forma inquietante con llamativos tonos negros, eso nunca me ha molestado en lo más mínimo, pero en ocaciones los relatos sobre sus experiencia hacían que más de uno nos sintiésemos inquietos, incluso perturbados.

No fue hasta una noche de Abril, que la joven pareja fue más allá con sus actos, mientras nos encontrábamos en un bar bebiendo unas cervezas y escuchando una banda de rock local, el chico comentó haber usado una tabla especial para contactar con los espíritus del más allá, a lo que su novia confirmó sus historias argumentando las experiencias realizadas en un cementerio cercano al bar donde nos encontrábamos.

Poco a poco y al calor de la platica y los niveles de alcohol subidos de tono en la mayoría de los presentes, los ánimos por experimentar con la mencionada tabla se hacían más grandes, yo por mi parte al escuchar que podías hablar con personas conocidas que ya habían fallecido, no tarde en generar la idea de hablar con mi Elizabeth.

Ya habían pasado unos años de su muerte y aun así yo seguía con el deseo de hablar con ella, al menos una vez más para decirle que estaba bien, y que esperaba ella estuviese en un mejor lugar, entonces uno de mis amigos notó la inquietud en mi cara y con su mirada pude percibir que me cuestionaba si pensaba lo que él creía estaba pasando por mi mente, sin decir palabras, solo con la vista cruzada yo asentí y él también a continuación, por lo que entendí, el me apoyaba con mi decisión.

Eran cerca de las 3:00 de la madrugada, el bar estaba por cerrar, así que guiados por los jóvenes, a quienes se les había puesto el apodo de “la pareja gótica”, nos dirigimos en dirección al cementerio, al llegar, tuvimos que trepar por una barda de concreto para cruzar al otro lado del lugar, como nuestros guías experimentados en el mundo de lo paranormal, dejamos que la pareja gótica nos llevara al lugar ideal para hacer contacto con el más allá.

Después de unos minutos todos llegamos a una especie de plaza a mitad del cementerio, en ese lugar se realizaban la mayoría de ceremonias religiosas cuando se acercaban las fechas para venerar a los difuntos, pero también se contaba que seguido se practicaban rituales satánicos para invocar a las fuerzas de la oscuridad, por mi parte, desde la muerte de Elizabeth me volví completamente escéptico, incluso algo alejado de los temas religiosos y de índole paranormal y demás.

Al estar en esa zona todos nos sentamos en medio de la plaza formando un circulo y entonces, el joven gótico sacó la tabla, no me había percatado que la cargaba consigo cuando estábamos en el bar, sin embargo no le di importancia, seguido de eso, la chica nos pidió colocar el dedo indice sobre un pedazo de madera con forma de triángulo, la pareja entonces nos explicó que ese tablero se conoce como ouija y el pequeño puntero era para que los espíritus se comunicaran mediante las letras, numero y palabras impresas en el tablero, seguido de eso, nos pidieron colocar el dedo índice sobre el puntero y en seguida, las sesión espiritual dio inicio.

El chico gótico preguntó quien quería ser el primero en preguntar algo, y entonces mi amigo alzo la voz en dirección a mí, argumentando que yo podría estar interesado en hablar con mi difunta esposa, el habló por mí pues sabía que yo no me atrevería a dar el primer paso, entonces todos volvieron su mirada hacia mí y finalmente yo asentí sin decir más.

Comencé con mi primer pregunta, quería saber si Elizabeth me escuchaba, paso un momento y no hubo respuesta, un par de segundos después comencé a perder la paciencia y dije que era inútil hacer eso, repentinamente el puntero comenzó a moverse por si solo, yo les reclamé que no me gustaba que se burlaran de mi situación, pero al ver el rostro de todos me quedó claro que nadie estaba de broma, todos al igual que yo se habían sorprendido por el movimiento del objeto sobre el tablero.

Con movimiento lento, el puntero pasó a través de las letras hasta llegar a la palabra “HOLA”, el joven gótico entonces nos dijo con énfasis que no debíamos retirar el dedo del objeto así estuviésemos asustados, pues la conexión se había establecido y si nos retirábamos sin cerrarla podría ocurrir un desastre, así que todos nos mantuvimos firmes durante la sesión, entonces la chica gótica preguntó quien era la presencia que nos saludaba.

El puntero se movió nuevamente formando una palabra que me altero un poco, “ELIZABETH” fue la respuesta de aquello que nos contestó, entonces pedí que me dejaran preguntar algo, los demás accedieron y pregunte si era mi esposa, el objeto se movió y llego a la palabra “NO” del tablero, entonces me sentí decepcionado y me deprimí un poco, mi amigo trato de tranquilizarme, seguido él preguntó qué es lo que quería y la respuesta de la presencia nos impactó a todos, “SACRIFICIO” se formó con las letras seleccionadas, entonces el chico gótico preguntó que clase de sacrificio quería, los demás pidieron que parara la sesión, pero ambos, la pareja gótica estaban emocionados por la situación, el puntero continuó su movimiento, formulando “INOCENTE”, entonces el chico gótico con euforia dijo interpretar que la presencia quería el sacrificio de un inocente, mi amigo por su parte comenzó a decirle que detuvieran todo porque loas otras chicas comenzaban a asustarse, mismas que pidieron que pararan la sesión para irse de ese lugar.

Los chicos góticos algo molestos aceptaron, pero nos pidieron poder preguntar algo más y después de eso no iríamos, todos accedimos y entonces la pareja se miró el uno al otro como si ya tuviesen algo en mente, seguido de eso el chico entonces pidió a la presencia manifestarse, por lo que molesto, le exigí que se dejara de cosas, pues nos habían mentido, de pronto el puntero volvió a moverse para forma la frase “DENTRO”, por lo que el chivo gótico preguntó dentro de donde se encontraba, y el puntero formó la última palabra “ELLA”.

Sin que nadie se lo esperara la chica gótica comenzó a agitarse completamente, como si le estuviese dando un ataque epiléptico, el chico entonces la abrazo para detenerla y comenzó mencionara frases sin sentido.

“EL BAILE TERMINA A LA HORA DEL MONO”

“LA NOCHE CAMINA POR EL DESIERTO DE PLATA”

“ÉL VIENE SOBRE SU CORSEL DE MADERA CON SU SOMBRERO DE HUESO”

-Vamos Angela reacciona-, el novio de la chica trataba de calmarla, hasta que grito su nombre y entonces esta se detuvo, giro la mirada al chico y con un tono más grave en su voz esta le respondió.

-Me llamo Elizabeth-, al decir esto era cuerpo de la chica se petrificó por completo, mientras emitía un fuerte y estruendoso grito al aire hacia el cielo, un grito desgarrador.

Mis amigos se levantaron de la impresión, el joven por su parte la abraza y le suplicaba que dejara a su novia en paz, por primera vez mostraba signos de miedo, un completo terror en su mirada y la desesperación de ver a su novia en ese estado, entonces me sentí algo identificado, como cuando vi a mi amada esposa en sus últimos minutos, durante la lucha por su vida en la sala de cirugías.

Sin saber como un instinto me hizo reaccionar y corrí a tomar la tabla, y sin bacilar la partí en dos golpeándola contra mi pierna, en cuanto la tabla se partió en dos, la chica cayó al suelo, su cuerpo se había liberado, todos asustados pero con ganas de salir emprendimos la huida de ese lugar, mi amigo ayudo al chico gótico a cargar a su novia, mientras los demás buscaban una salida alterna, pues no podíamos trepar el muro de concreto con la novia del chico en ese estado.

Seguimos caminando por unos minutos, mirando en todas direcciones, cuando de pronto comenzamos a escuchar lamentos, provenientes de todas direcciones, era como si salieran de las tumbas aquellos desgarradores sonidos, finalmente después de lo que pareció una eternidad notamos una puerta en la distancia, para nuestra suerte estaba abierta y apresuramos el paso, estábamos por llegar, cuando de la nada una especie de humo comenzó a manifestarse delante de nosotros, hasta forma la figura de una mujer.

-No se detengan-, grité y decidí adelantarme para confrontar a aquella aparición, no sabía como pero estaba dispuesto a defender a mis amigos, cuando llegue hasta ella mis piernas se detuvieron de golpe, no lo podía creer, es figura no era otra que mi Elizabeth, en total confusión solo pude pronunciar su nombre con tartamudeo, pero poco duro la impresión, pues la imagen de mi amada comenzó a deformarse y entonces comprendí que solo era un visión que me había hecho ver esa cosa.

-¿Quién eres?, ¿qué quieres?-, grité enojado, mis amigos se sorprendieron pues nunca me habían visto desplegar el coraje frente a ellos, siempre me mostré como una persona apacible, pero el engaño de esa aparición me había hecho sacar todo el sentimiento de ira que había reprimido durante todos esos años y entonces sin reconocerme a mi mismo me desquité con la aparición, le grite tanta maldiciones y le exigí que nos dejara en paz, cuando finalmente me quede sin aliento, me detuve y solo miraba a la figura frente a mí con la respiración agitada.

-Vuelve-, finalmente dijo aquella aparición y acto seguido se desvaneció delante de mis ojos, los demás llegaron hasta mí y mi amigo me preguntó si estaba bien, yo solo baje la mirada y después giré la vista a ellos, para asentir, acto seguido todos salimos lo más rápido de ese lugar y llevamos a la novia del chico gótico a un hospital para que la revisaran.

Después de un par de horas, la chica salió, tenia una contusión en la cabeza pero no había pasado a mayores, después de eso, todos tomaron transporte para irse a sus respectivo hogares, yo fui el último en partir, me encontraba esperando un taxi para ir a casa, estaba sumido en mis pensamientos, bajo la luz de la lampara de calle en la acera, repentinamente la luz comenzó a parpadear hasta apagarse, levanté la mirada y entonces la luz volvió a encenderse, segando momentáneamente, bajé la mirada y froté mis ojos con los dedos índice y pulgar de mi mano, cuando abrí los ojos me llevé una fuerte impresión, la figura de humo del cementerio ya hacia de pie parada frente a mí al otro lado de la calle, seguido de eso mi respiración comenzaba a agitarse y de pronto, la figura se desvaneció en un parpadeo, pero noté que al desaparecer la figura un objeto cayó al suelo, la curiosidad hizo que me acercara y entonces vi que se trataba de un pedazo de la ouija que había roto, sobre ella estaba el puntero, entonces me agache y me coloqué en cuclillas y una fuerza invisible me hizo sentir ganas de colocar el dedo índice sobre el puntero, lo hice y entonces este comenzó a moverse, lentamente se deslizó hasta llegar a la palabra “ADIOS”, la sesión finalmente había terminado.

Me levanté dejando los objetos en el suelo, sinceramente no me interesa saber que fue de ellos, cuando finalmente un taxi pasó y lo tomé para ir a casa, durante el transcurso meditaba sobre todo lo que había ocurrido esa noches, las frases extraña que mencionó la chica mientras estaba poseída, la manifestación de la figura en el cementerio, la última aparición en la calle, realmente es algo que no podré olvidar fácilmente, con el tiempo mis amigos, incluyendo a la pareja gótica claro esta, decidimos no hablar más sobre el tema, la pareja por su parte cambiaron sus hábitos y no volvieron a involucrarse en temas paranormales, yo por mi parte algunas noches he tenido visiones a través de mis sueños, me miro a mi en un lugar lleno de neblina a esa mujer intentando guiarme hacia alguna lugar, quizá un día decida seguirla y descubrir que es lo que intenta mostrarme.


viernes, 13 de enero de 2017

La Maldición de Camino Eterno



Esta historia podría interpretarse como una experiencia de índole paranormal, todo aquello que en su momento creí solo existía en los mitos y supersticiones de la mente humana, ahora sé que son tan reales como nuestra existencia, pues a causa de un evento desafortunado mi vida ha dado un giro drástico y me ha sumergido en un mundo completamente diferente.

Yo tenía 27 años cuando me mude a un pueblo llamado Camino Eterno, un pueblo rodeado por un bosque extenso, con árboles frondosos y una inmensa tranquilidad, al menos eso parecía durante los primeros días que estuve en ese lugar, había decidido vivir un tiempo en ese pueblo para descansar de todo el estrés y ruido de la ciudad, necesitaba un tiempo a solas para planear mis futuros proyectos, cualquiera que pasara por ese pueblo, pensaría que es quizá demasiado tranquilo, pero la realidad está lejos de....


La Maldición de Camino Eterno


 


Esta historia podría interpretarse como una experiencia de índole paranormal, todo aquello que en su momento creí solo existía en los mitos y supersticiones de la mente humana, ahora sé que son tan reales como nuestra existencia, pues a causa de un evento desafortunado mi vida ha dado un giro drástico y me ha sumergido en un mundo completamente diferente.

Yo tenía 27 años cuando me mude a un pueblo llamado Camino Eterno, un pueblo rodeado por un bosque extenso, con árboles frondosos y una inmensa tranquilidad, al menos eso parecía durante los primeros días que estuve en ese lugar, había decidido vivir un tiempo en ese pueblo para descansar de todo el estrés y ruido de la ciudad, necesitaba un tiempo a solas para planear mis futuros proyectos, cualquiera que pasara por ese pueblo, pensaría que es quizá demasiado tranquilo, pero la realidad está lejos de las apariencias.

Llevaba una semana en el pueblo, por lo que comenzaba a familiarizarme con sus calles, casas, puestos comerciales y zonas más aislada, la gente era relativamente acorde al lugar, tranquila sin mucha prisa y sin chispa de ambiciones, parecían trabajadoras no lo negare, pero tampoco se podía ver en ellos esa malicia que se haya en las ciudades, una de las cosas que me había llamado más la atención es que a un lado de Camino Eterno había un gran cementerio, me pareció que la cantidad de lapidas era exagerada, pues Camino Eterno es un pueblo de apenas 310 habitantes, 311 conmigo, y por lo que pude apreciar habita al menos un par de centenares de tumbas en ese cementerio.

Seguí caminando por una calle solitaria, todo los puestos estaban cerrados, no había casas en esa zona, solo locales, iba sumergido en mis pensamiento sobre como empezaría cada proyecto, cuando un ruido distrajo mi mente, un sonido parecido a un chasquido de labios como un seseo, parecido al que la gente comúnmente hace para llamar la atención de otra persona, instintivamente regrese la mirada hacia atrás para ver quién me llamaba, pero para mi sorpresa no había nadie, la calle seguía vacía, solo estaba presente el viento que recorría la zona, levantando polvo de la calle y formando pequeños remolinos, de igual forma solo pude ver una que otra hoja seca arrastrada por la corriente del viento.

-Qué extraño-, Pensé en voz alta y miré alrededor del lugar, no había nadie, de pronto volví a escuchar el mismo sonido, parecía que esta vez provenía de la esquina de una de los locales que estaba a unos metros de distancia, al acercarme pude ver que un hombre estaba sentado en el suelo, su aspecto era como el de un vagabundo.

-Hola, ¿estás bien hombre, necesitas ayuda?-, Pregunte al sujeto, quien parecía estar algo nervioso, miraba en todas direcciones y sus manos no paraban de temblar.

-¿Los has visto?-, Finalmente pregunto, pero sin mirarme a los ojos, se mantenía mirando a todos lados, como si buscase algo.

-¿Visto?-, Pregunte con incertidumbre, -¿A quiénes?, ¿Te refieres a los comerciantes, o a los vecinos de esta zona?-, Continué mi breve interrogatorio.

-¿Los has visto?-, Volvió a preguntar el hombre, yo empezaba a sentirme algo incomodo por el momento, -Están en todas partes, debes hacer que el descanse, que todos descansen-, Siguió el tipo, yo por mi parte empecé a sospechar que él era el clásico loco del pueblo, ese que pasa el tiempo balbuceando y en ocasiones hablando al aire, por lo que se me vino a la mente que quizá ni siquiera hablaba conmigo.

-Bueno, tengo que irme así que, suerte encontrando a tus amigos-, Fue lo único que se me ocurrió decirle y comencé a caminar de regreso a mi casa, me sentía extrañado y algo perturbado por la actitud extraña del hombre en la calle.

-¡Ellos también te hablaran, también te visitaran durante la noche, no te dejaran solo!-, Gritó el sujeto cuando me encontraba a cierta distancia, entonces volví la mirada y vi que el hombre se había puesto de pie, sus ojos estaba puesto sobre mí, por lo que supuse entonces que si me estaba hablando, yo regrese la mirada al lado opuesto y seguí mi camino.

De regreso a casa no paraba de recordar las palabras de aquel tipo, su cambio de actitud repentino y esa última frase que me grito antes de perder de vista su presencia, decidí recostarme un rato en mi cama para relajarme, pasados unos minutos me quedé dormido y desperté un par de horas más tarde, ya había anochecido, recordé en ese momento que no había conseguido víveres para la cena, por lo que esperando encontrar algún puesto abierto salí de la casa.

Cuando salí a la calle noté que el pueblo lucía muy diferente a como lucia de día, de hecho, era la primera vez que salía de noche a la calle, la temperatura había descendido drásticamente, por lo que regrese al interior de la casa para ponerme un abrigo y nuevamente salir a la calle.

Emprendí el rumbo al centro del pueblo, pues es en esa zona donde se halla la mayoría de comercios, de pronto mientras caminaba, comencé a sentirme observado y vinieron a mi mente las palabras del sujeto aquel.

-Cálmate ya, no pasa nada, deja de pensar en esas cosas-, Me dije a mi mismo para tranquilizarme y seguir mi camino, pero no paso ni un minuto cuando comencé a sentir esa sensación más fuerte, al punto de percibir que alguien me seguía, así que giré lo más rápido que pude, pero para mi suerte no vi nada, empezaba a ponerme nervioso, pero igualmente pensé que solo me estaba sugestionando.

-Es solo tu imaginación, ya basta, apresúrate o no alcanzarás ninguna tienda abierta-, Me regañe a mi mismo y seguí avanzando con paso apresurado, cuando llegué a la zona me sentí algo mal, pues todos los puestos estaban cerrados.

-¡Genial!-, Renegué entre dientes y me dispuse a regresar derrotado a casa, cuando escuché un leve grito hacia mí.

-Hey, ¿qué haces en aquí a estas horas?-, Giré la vista asustado en dirección a la voz, un hombre me gritaba desde uno de los puestos, aun no terminaba de cerrar su tienda, yo di un leve suspiro de alivio y comencé a reírme de mi mismo por mi torpe miedo.

-Buenas noches, estaba buscando una tienda para conseguir unos víveres, ¿usted me puede vender algunos?-, Pregunté al hombre del puesto, quien me hizo señas con su brazo derecho para que me acercara, al llegar a su puesto me pidió que entrara con él al local, yo me quedé extrañado, pero supuse que era para que pudiese cerrar, y al finalizar mi compra me abriría para irme a casa.

-Ya estaba por irme, ¿por qué no viniste más temprano muchacho, no sabes a qué hora se cierran los comercios?-, Me dijo el hombre y yo algo apenado le conté lo sucedido, que me había quedado dormido y que no sabía si alcanzaría a llegar a tiempo.

-No debes andar afuera a estas horas de la noche-, De pronto, la tonalidad de la voz del hombre cambio un tanto más seria, parecía que me estaba llamando la atención por algo que había hecho mal.

-Lo siento, no sabía-, Solo se me ocurrió decir para excusarme.

-Escucha bien entonces lo que voy a decir-, Continuó el hombre, -Hagas lo que hagas, pase lo que pase y escuches lo que escuches, vete directo a tu casa, no mires a los lados si escuchas sonidos, si sientes que alguien te sigue no mires hacia atrás, si escuchas que te llaman ignora y sigue tu camino, cuando llegues a tu casa asegúrate de cerrar la puesta dando la espalda, no salgas hasta que se haga de día y más importante, sin importar que escuches afuera en la calle, no se te ocurra salir, ¡por ningún motivo!, ¿está claro?-, Yo me quedé completamente callado, no sabía que decir o hacer, es decir, qué podía decirle, ¿está bien?, ¿está loco?, ¿me deja quedarme aquí hasta la mañana?, el hombre entonces abrió la puerta del local y yo me sentí completamente nervioso, ya no sabía que pensar.

-Vamos, yo también debo llegar rápido a mi casa, ya casi es la hora en que la noche se pone más oscura-, Yo salí detrás del hombre, este se veía algo inquieto, miró a un lado de la calle, luego miró al otro lado, mientras yo comenzaba a asustarme, entonces el hombre cerró la puerta y me dio una palmada en la espalda, yo tosí levemente.

-Tranquilo muchacho, estarás bien, vamos, te encaminaré a la siguiente cuadra, de ahí te sigues a tu casa, y recuerda todo lo que he dicho, ¿esta bien?-, Yo solo me limité a mirarlo y entonces di un fuerte respiro.

-Si, está bien, entonces solo caminaré directo a casa, sin mira a los lados, sin regresar la mirada hacia atrás y cerrare la puerta de espaldas, ¡ah!, y no saldré hasta la mañana-, El hombre comenzó a reír y colocó su mano en mi hombro, el cual estaba tenso por el miedo, entonces con un leve empujón me hizo comenzar a caminar.

-Muy bien muchacho, veo que eres un joven muy listo-, El hombre se carcajeo un momento, y yo me reí con él, pero mi risa era de nervios, muy tosca, con mis articulaciones algo tensas.

Caminamos por la calle y entonces, tal como dijo el hombre, comencé a escuchar unos sonidos extraños proveniente del bosque, no los distinguí bien pero no eran sonidos armónicos, rápidamente recordé lo que dijo el hombre, quien se mantuvo con la mirada fija en en el suelo, yo hice lo mismo al verlo y por unos momento pensé en cerrarlos, finalmente llegamos al final de la cuadra.

-Bueno aquí me despido, suerte muchacho, ve con cuidado, ya con el tiempo te acostumbraras, si decides quedarte más tiempo en este pueblo claro-, El hombre se despidió, yo solo miré como avanzaba doblando la esquina para seguir su rumbo, de pronto recordé que debía seguir caminando y así lo hice, el camino de regreso a mi casa me pareció eterno, los sonidos iban en aumento, era como si el viento en el bosque provocará una serie de lamentos, cuando finalmente llegué a la entrada de mi casa escuche nuevamente el mismo sonido que el vagabundo había hecho para hablarme, entonces un escalofrío recorrió mi espalda pero no regrese la mirada, simplemente inhalé con la nariz, apreté fuerte la boca para evitar gritar, camine o más bien corrí a la puerta, la abrí casi en un instante y la deje azotar detrás de mí.

Después de que la puerta se cerrara, exhale el aire por mi boca para calmar mi respiración, y mi cuerpo finalmente se relajó, mis piernas comenzaron a doblarse hasta hacerme bajar al suelo, quedé sentado con las piernas abierta, recargando la espalda en la puerta, de pronto un par de golpe en la madera de la misma interrumpieron mi calma, y dando un brinco por el susto me alejé de la puerta, la mire por una par de segundo y nuevamente sonó, me lentamente me levanté y miré por el visor de la puerta, era el vagabundo,  estaba parado afuera de mi casa con el oído derecho casi pegado a la puerta, supuse que fue para escucharme al otro lado, entonces retrocedí nervioso y me dispuse a tomar cualquier objeto que me sirviera para defenderme en caso de un ataque, pero al final solo escuche como el hombre se retiraba y nuevamente respire de alivio, durante la noche no pude dormir bien, a mi mente llegaban visiones sobre un hombre misterioso, el cual sostenía un bastón en su manos y lo elevaba al cielo pronunciando palabras que no pude entender y al final una serie de rostros deformes, como almas en pena se mostraban frente a mi.

Al día siguiente regrese al puesto del vendedor, pero no estaba, su local seguía cerrado, todos los demás comerciantes ya estaban vendiendo, entonces me acerqué a uno de los locales que estaba a lado y pregunté por el hombre, mi sorpresa fue casi sacada de una historia de ultratumba, pues me comentaron que el comerciante había sido atacado durante la noche mientras regresaba a su casa, se dijo que un animal salvaje salió del bosque y lo atacó antes de que pudiera llegar a la puerta de su casa, dejando partes de su cuerpo regadas en la calle, la familia del difunto estaba en el funeral en esos momentos, después de saber eso tragué saliva, pues sentí que se formo un nudo en mi garganta, pregunté por la dirección del sepelio y me dirigí rápidamente al lugar.

Cuando llegue al sepelio la familia me preguntó sobre mi relación con el hombre, de donde lo conocía y demás, yo les comenté que solo lo había visto un momento antes de que irme a casa, pude notar que era un hombre amado, pues su esposa e hijos lloraban sin consuelo, entonces pedí que me permitieran dar mi último adiós al hombre, la familia accedió y me acerqué al féretro del difunto, al abrirlo me quede petrificado, decir que había sido desgarrado por una bestia era poco, pues apenas se podía distinguir la forma del desgraciado hombre, después de unos minutos salí lo más rápido que pude, pero cuando iba de camino a casa unos hombres me detuvieron.

-Nos comentan que usted fue el último en ver al difunto con vida, por favor acompáñenos-, Lo sujetos eran un par de policías, quienes me llevaron con ellos a la oficina del alcalde, pues en ese pueblo no había unas oficinas propias para los agentes de justicia, al llegar al lugar me presentaron al alcalde del pueblo, un hombre algo robusto de avanzada edad, unos 80 años le calculé al verlo.

-Hola, mi nombre es Guillermo Lazcano, ¿cómo te llamad muchacho?-, El hombre se presentó de forma cortes, parecía un hombre de modales.

-Gusto en conocerlo señor, me llamo Ernesto, no sé porque me trajeron, pero le juro que no sé nada de la muerte de aquel señor-, Respondí al sujeto, a pesar de la situación me mostré tranquilo, supuse que era porque no estaba caminando en la oscuridad, como la noche anterior.

-Escuche, creo que algo raro pasa en el pueblo, no sé si lo haya percibido pero hay algo raro en el bosque y en las calles cuando cae la noche, y esta ese sujeto-, Continué algo nervioso de recordar lo que había pasado, entonces noté que el alcalde me miraba con inquietud, algo cauteloso.

-¿Sujeto?-, Me pregunto arqueando la ceja izquierda.

-Si, un vagabundo que habla sobre unas personas que no se quienes son-, Respondí haciendo gestos con mis brazos, con los codos pegados a los costados, el dorso de las manos extendido y dando giro en el aire como si enredase una cuerda en mis dedos.

-¿Te refieres a Manuel?-, Pregunto el alcalde.

-No sé como se llame, pero es un sujeto bastante extraño-, Respondí al alcalde.

-Si, ese hombre tiende a asustar a muchos turistas y gente que viene por primera vez a Camino Eterno-, Me sentí aliviado de que no era el único que pensaba eso.

-Entonces, ¿ya me puedo ir?, ¿van a investigar lo que pasa con el pueblo y el bosque?-, Continué hablando con el alcalde, quien se acerco a mi y colocó sus manos en mis hombros.

-No hay nada que investigar y te recomiendo que no hagas más preguntas sobre el bosque o el pueblo, ¿está bien?-, El alcalde tenía una mirada algo siniestra en su rostro, yo solo asentí para darle la razón.

-Muy bien, ya puede irte a casa, ya sabes el camino, anda con cuidado, no queremos que te pase algo-, Salí de la oficina y camine rumbo a mi casa, pero de alguna manera percibí que las palabras del alcalde habían sonado más como una amenaza que como un comentario.

Durante la tarde no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado, el vagabundo, los sonidos del bosque, la sensación de ser observado y seguido, la actitud sospechosa del alcalde, todo parecía indicar que algo pasaba en Camino Eterno, por lo que me decidí por empezar a investigar sobre el pueblo y sus orígenes, no sé de donde saqué le valor de hacerlo, quizá fue una manera de agradecer al pobre hombre que me ayudó a llegar a salvo a casa, así que me propuse descubrir la verdad sobre el pueblo.

Durante la noche, volví a escuchar esos sonidos de lamentos y tuve las mismas visiones, el hombre del bastón y las almas en pena; al día siguiente tomé unas cosas de mi casa, las guardé en una mochila que tengo para viajes de campamento y  fui de visita a la biblioteca del pueblo, al parecer la gente no iba seguido a ese lugar, ya que apenas estaba vigilado y mucho libros estaban polvorientos, comencé a indagar en el lugar buscando la historia del pueblo, pero casi no había información sobre el sitio, revise distintos estantes, libros y artículos periodísticos, pasados unos minutos, al estar revisado uno de tantos libros, escuché un ruido cerca, ese chasquido de nuevo, salí al pasillo de la biblioteca y entonces lo vi, el vagabundo me había seguido y estaba parado en el cerca de la salida de la biblioteca.

-¿Otra ves tú?, ¿qué es lo que quieres?, ¿por qué me sigues?-, Ya con algo de molestia en mi mente, abordé de preguntas al sujeto, no estaba dispuesto a que me siguiera molestando, iba preparado para alguna situación de ataque, de mi mochila saque un cuchillo, es un cuchillo tipo monte para cazar, el hombre me miró y su semblante cambió, parecía asustado, supo entonces que no me limitaría con él.

-Ellos te siguieron, ¿los has visto, lo has escuchado?-, Me respondió entonces con otras preguntas, yo recordé los lamentos y la sensación de ser perseguido, entonces el vagabundo que ahora sabía que se llamaba Manuel notó que mi rostro mostró inquietud, entonces sabía que tenía razón.

-Escucha, ¿Manuel?-, Continué y el tipo me miró y una sonrisa se dibujo en su rostro, -Ese es tu nombre entonces, no sé qué pretendes, pero ahora me encuentro ocupado, así que por favor retírate-, Le dije al tipo haciendo movimientos con el cuchillo en la mano, indicando que saliera del lugar.

-Yo sé todo, Manuel sabe que pasa-, Entonces respondió Manuel.

-¿Qué?, ¿a qué te refieres con todo?-, Cuestione al hombre, quien parecía hablar coherente a pesar de su imagen de locura y frases mal pronunciadas.

-Yo sé quiénes son, Manuel sabe por qué están aquí, alcalde es hombre malo-, Después de mencionar esas palabras Manuel comenzó a caminar a una zona de la biblioteca que no había notado, una cortina cubría una entrada que pasaba desapercibida, yo algo alerta seguí al hombre por la entrada, había una escaleras que llevaban a un cuarto oculto de la vista de las personas, el cuarto tenía una serie de libro y notas, un mapa pegado en la pared de fondo, una libreta desgastada, recortes de periódico y una mesa de madera vieja con una silla de igual material y aspecto, era como la oficina de un explorador.

-¿Qué es esto Manuel?, ¿cómo conoces este lugar?-, Sacando una linterna de mi mochila comencé a mirar a todas partes, entonces noté que en una de las paredes había recortes de periódicos que hablaban de la fundación del pueblo y de un suceso que marcó su creación.

-Hombre malo vino, él les hizo eso, el hizo enojar a ellos-, Yo escuchaba lo que Manuel me decía, pensé que trataba de explicarme lo ocurrido, referente al pueblo, referente al alcalde, algo paso durante su construcción, así que me puse a leer cada artículo que pude, mientras hacia eso, le pedí a Manuel que vigilara por si alguien se acercaba al lugar, de alguna manera parecía que él y yo comenzábamos a entendernos.

Conforme fui leyendo, muchas cosas se fueron aclarando, entonces comencé con mi investigación de todo lo sucedido, los artículos periodísticos relataban que previo a la construcción del pueblo, en esa zona, existió una tribu llamada Xialoni, ellos habitaban estas tierras, hasta que una noches hubo una invasión por parte de un grupo de cazadores y saqueadores de tesoros, mismos que realizaron una masacre en contra de la tribu hasta conseguir lo que querían, también descubrí que el lugar donde se había construido la zona comercial había sido un cementerio de la tribu, las tumbas fueron profanadas y los cuerpo exudamos, después fueron enterrados en el cementerio que esta a lado de Camino Eterno, eso explicaba el porqué de tantas tumbas, sin embargo, no explicaba el por qué de los extraños sucesos de la noche.

De pronto escuché un grito proveniente de la calle, Manuel gritaba como loco, entonces supuse que algo andaba mal, así que tomé tantos artículos como pude y la vieja libreta que estaba sobre la mesa de madera, lo guardé todo en mi mochila y salí lo más rápido que pude, cubrí nuevamente la entrada con la cortina y camine hacia la salida de la biblioteca, entonces vi porque Manuel gritaba, estaba advirtiéndome de los hombre del alcalde, iban a entrar a la biblioteca e iban armados con rifles, pero él los entretuvo fingiendo demencia contra los tipos.

-Hazte a un lado vagabundo loco-, Le dijo uno de los hombres y acto seguido lo golpeo con la cacha de su rifle en la cabeza, Manuel cayó al suelo por el golpe y yo corrí a ayudarlo, tomándolo del brazo lo ayude a levantarse.

-Hey, ¿qué les pasa?-, Les grité a los hombres, con una extraña valentía que incluso a mi me sorprendió.

-No decías que este vagabundo te molestaba-, Respondió el tipo burlándose de Manuel, mientras su compañero se introducía a la biblioteca.

-Eso fue antes, ahora somos amigos-, Dije al oficial, quien me miró con recelo, yo por mi parte le sostuve la mirada, creí por un momento que me dispararía, cuando de pronto ambos fuimos interrumpidos por el compañero del sujeto.

-Hey, hay que irnos, el jefe nos está esperando, todo está bien en la biblioteca-, Ambos hombres se retiraron, no sin antes dedicarme una mirada inquisitiva y una sonrisa burlesca, cuando finalmente ambos sujetos se perdieron de nuestras vistas yo suspiré de alivio, realmente no sabía qué pasaría si ellos descubrían que había tomado algunas cosas.

-Amigo-, De pronto escuche, Manuel me llamo amigo y por extraño que parecía, realmente me sentía bien estando con él como mi compañero.

-Si Manuel, ahora somos amigos, ahora ve a buscar un refugio más tarde te buscare por la zona del cementerio-, Manuel se retiró mientras que yo me dirigí a casa para investigar, para poder revisar algunos datos necesitaba la ayuda de internet, por desgracia el pueblo no contaba con mayor tecnología que una caseta telefónica a la orilla de la carretera, así que tuve que viajar al pueblo más cercano para poder realizar un par de búsquedas, un pueblo llamado San Miguel Arcángel.

Mientras navegaba por la web, descubrí más información sobre la antigua tribu de los Xialoni, ellos adoraban a una deidad de la naturaleza llamada Yanídia, también encontré leyendas que mencionaban a un chaman, que era el vinculo entre la deidad y la tribu, pero que durante la masacre desapareció sin dejar rastro, mucho se habló de que el viejo chaman había maldecido el pueblo y no dejaría que tuviesen paz, hasta que la última alma de su tribu la tuviera, con todos los datos reunidos regrese a Camino Eterno, antes de salir del otro pueblo una anciano se acercó a mí.

-Muchacho, ¿es verdad que vienes de Camino Eterno?-, Me pregunto entonces el hombre sin más.

-Así es, me estoy quedando unos días por allá-, El anciano entonces se sorprendió de saberlo, y acto seguido se retiró, -Será mejor que no regreses, ese lugar esta maldito, ya es tierra de muertos-

No entendía su reacción, pero de alguna manera ya no me sorprendía, seguido de eso emprendí el camino de regreso al pueblo de Camino Eterno, cuando llegue me dirigí al cementerio, Manuel estaba sentado en el suelo esperándome, mientras comenzaba a anochecer, entonces al llegar hasta él noté que su cara mostraba signos de haber sido golpeado.

-Manuel, ¿estás bien?, ¿qué te paso?-, Pregunté a Manuel, él se levantó del suelo y comenzó a contarme, después de que me fui al otro pueblo a investigar, los hombres del alcalde lo buscaron hasta que lo encontraron esperándome en el cementerio, entonces en un acto deliberado comenzaron a golpearlo, después de eso uno de ellos, el tipo que me había amenazado en la mañana le dejo un recado para mí.

-Hombre malo dijo, amigo de Manuel debe irse o le pasará algo peor que a Manuel-, Mi mente se lleno de rabia e impotencia de ver al pobre hombre en su estado deplorable, ya no se trataba solo de descubrir la verdad, ahora nuestras vidas estaban en peligro.

-Descuida Manuel, no te dejaré solo, vamos a hallar juntos la solución a este problema-, Manuel me abrazo y yo me sentí extraño, pero a la vez me sentí bien de saber que había hecho un amigo.

-Vamos, te llevare a mi casa, tengo un botiquín de primeros auxilios-, Apoyando a Manuela en mi hombro, ayudé al hombre a caminar, pero cuando llegamos a mi casa todo era un caos, la puerta había sido forzada y la chapa estaba rota, mis cosas habían sido removidas, sin mucha dificulta deduje que los hombre del alcalde habían saqueado mi casa, era un echo que sabían que tenía parte de sus documentos y los habían ido a buscar.

Aun con todo eso entramos a la casa, busqué el botiquín y cure las heridas de Manuel, entonces le preste mi cuarto para que descansara, mientras yo revisaba toda la información que tenía, pero algo faltaba, un detalle que no entendía, ¿que había sido del chaman?, entonces recordé la liberta que tome del cuarto oculto en la biblioteca y comencé a hojearla, hay en esas páginas desgastadas estaba la verdad, era el diario personal del líder del grupo de cazadores que habían masacrado a la tribu.

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Noviembre 23, 1981.

No puedo recordar cuándo fue la última vez que le arrebate la vida a un hombre, ese anciano con su bastón creyó poder contra mí y mis hombres, ya veo que no son tan listos por esta parte del mundo, pues prefirieron la extinción a la sumisión.

Noviembre 27, 1981.

Debo reconocer que a pesar de sus arcaicas herramientas y armas, estos indígenas dieron buena pelea, ojala hubiera conservado a algunos para que me sirvieran, pero su salvajismo y barbarie era un problema, ahora que solo queda el chaman de la tribu me aseguraré de que entienda cual es su posición en este mundo.

Noviembre 30, 1981.

Debo hablar con mis hombres, pues algunos se sienten inquietos por las palabras del viejo chaman, realmente creen en esas tonterías de maldiciones y tierras sagradas, así que para probarle que eso no me intimida en lo más mínimo, no enterrare al chaman en el cementerio con los otros, lo enterrare justo debajo de mi propia casa, la cual será la alcaldía de mi nuevo poblado Camino Eterno.

Guillermo Lazcano.
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-¡El alcalde!-, Dije en voz alta, entonces un ruido llamó mi atención, los hombres del alcalde caminaban hacia la casa, lo pude escuchar en el silencio de la noche, me levanté rápido y me dirigí a mi habitación a buscar a Manuel.

-Manuel, debemos irnos-, Pero cuando entre al cuarto Manuel ya no estaba, el lugar estaba vacío, entonces lo busqué con la mirada pero no lo pude ver.

-¿Manuel?, ¿dones estas?-, Hable en voz baja, pero era inútil, Manuel se había ido, entonces escuché a los hombres más cerca de la casa, por lo que decidí ocultarme debajo de la cama en caso de entraran a buscarnos, sin embargo, algo paso que hizo a los hombre huir.

-¿Qué rayos es eso?, ¡corre!-, Salí de debajo de la cama para asomarme por la ventana que estaba frente a la calle, no había nadie, los hombre se habían ido. 

Los lamentos empezaron a resonar, pero esta vez con mayor intensidad, repentinamente me sentí mareado hasta que caí desmayado, mientras permanecía inconsciente volví a experimentar las visiones de las almas en pena, pero esta vez algo era diferente, aquel hombre del bastón me estaba guiando por un camino de sangre, hasta un lugar que me pareció familiar, era la alcaldía, entonces el hombre me llevo a través de los muros del edificio hasta el sótano y con su bastón comenzó a apuntar al suelo, después de eso desperté de golpe.

-El chaman está enterrado en el sótano de la alcaldía-, Grité y entonces lo comprendí todo, el alcalde y sus hombres masacraron a la tribu de los Xialoni, saquearon sus tumbas y tesoros y enterraron el cadáver del chaman bajo la alcaldía, por eso es que las almas no pueden hallar la paz, por la maldición que el chaman arrojó al pueblo. 

Ahora sabía que era lo que tenía que hacer para liberar la maldición del pueblo, tenía que recuperar el cadáver del chamán y darle santa sepultura, entonces busqué entre todas mis herramientas una pala y un pico para escavar, con algo de esfuerzo cargue con ambos objetos y sin importar que fuera de noche aun, salí apresurado con rumbo a la alcaldía y como era de esperarse, los lamentos arreciaron, pero yo me mantuve con la mirada en el suelo, la sensación de que me observaban y seguían se hizo más fuerte que antes, pero me mantuve igual, entonces el viento sopló con mayor intensidad al punto de casi hacerme caer al suelo.
 
-Hey tu-, Escuche que me gritaron enfrente, entonces levanté la mirada y ahí estaba el oficial que había golpeado a Manuel, estaba manchado de sangre, y tenía una herida en el hombro izquierdo, pero en mano derecha sostenía una pistola.

-Te he estado buscando todo el día, ni compañero está muerto, esa cosa lo mató, pero por fin te encontré-, Su mirada mostraba paranoia, sus manos no dejaban de temblar, y entonces comenzó a reír de forma siniestra.

-¿A dónde crees que vas con esas cosas?, ¿no pensaras ir a la alcaldía?-, El tipo miró mis herramientas y levantó el arma apuntando hacia mí.

-No dejaré sigas, el alcalde dio órdenes precisas, nadie debe saber la verdad, todo aquel que represente una amenaza para el pueblo debe ser eliminado, ahora pon tus cosas en el suelo y levanta las mano-, Yo me agache para dejar la pala, el pico y mi mochila en el suelo, acto seguido me levanté lentamente con las manos en el aire, entonces escuche los lamentos y baje rápido la mirada.

-Levanta la mirada, ¡mírame!-, Me gritó el tipo, yo solo elevé la mirada unos centímetros, sin levantar la cabeza por completo.

-Te dije que me miraras, hazlo-, El hombre se acercó a mí con el arma apuntando a mi cabeza, cuando de pronto, el viento arreció más y ambos fuimos derribados al suelo, entonces rápidamente tomé la pala, el hombre recogió su arma y antes de que pudiera apuntarme de nuevo, le encesté un fuerte golpe en la cabeza, el tipo quedó inconsciente en el suelo y entonces aproveche para tomar mis cosas y correr hacia la alcaldía.

Finalmente después de correr sin importarme nada, aun cuando los lamentos se escuchaban más fuertes, llegué a la alcaldía, mi respiración estaba agitada y estaba empapado en sudor, ahora tendía que buscar la manera de entrar y llegar al sótano para poder extraer el cuerpo del chaman, comencé a rodear el lugar en busca de alguna entrada, todo estaba cerrada, hasta que pude ver en lo alto una ventana sin marco y sin cristal, era ideal para entrar, pero no había forma de escalar por el muro del edificio, solo había un árbol que podía usar para trepar, una acción muy difícil llevando las herramientas, así que como pude amarré la pala en la mochila, y tomé el pico con una mano, mientras utilizaba la otra para sujetarme de cada rama y orificio en el tronco del árbol que me permitiera escalar, sin embargo el viento soplaba fuerte en las copas, los lamentos resonaban con mayor fuerza en mi mente, pero utilizando la mayor cantidad de fuerza en mi cuerpo seguí hasta estar a la altura suficiente para llegar al orificio de la ventana.

Cuando por fin pude ingresar caminé lo más cauteloso posible, evitando hacer ruido con mis pasos, salí de la habitación y baje por unas escaleras hacia la planta baja, entonces recordando mis visiones busque el acceso al sótano del lugar, lo encontré y baje otras escaleras hasta llegar al lugar esperado, entonces busqué le punto que me señalo el chaman y comencé a escavar el suelo, primero usando el pico para romper el concreto del suelo, hasta dejar un orificio lo suficiente grande para comenzar a escavar con la pala, me llevo al redor de 2 horas poder encontrar el cadáver del chaman, sólo quedaban los huesos, entonces de entre todas las cosas que había en el sótano encontré una bolsa de plástico grande e introduje los huesos en ella para llevármelos al cementerio, subí de regreso a la planta baja y tome las escaleras para salir por la misma ventana, lo había conseguido.

-¿Suelta eso muchacho?-, De pronto, una voz me hizo detenerme, giré la mirada y detrás de mí se encontraba el alcalde, en sus manos sostenía un revolver, yo me encontraba agitado por todo el esfuerzo que había hecho y sabía que no podría salir de esa situación.

-Debemos liberar el pueblo-, Le dije al tipo mirándolo a los ojos, tratando de no mostrar temor.

-Devuelve eso Ernesto, no tienes porque arriesgar tu vida de esta manera por un pueblo al que ni siquiera perteneces-, Continuó el hombre mientras se acercaba a mí sin bajar el arma.

-Quizá no pertenezca a este pueblo, pero no me puedo permitir que las coas sigan así, no después de todo lo que he tenido que pasar-, Yo solo lo miraba con desafío, entonces retrocedí hasta tomar la espalda con la ventana.

-No te muevas muchacho, piensa bien lo que intentas hacer, no quieres volverte otra alma en pena, ¿sabes que pasara si llevas esos huesos al cementerio?-, El hombre estaba menos de un metro de distancia, sabía que cualquier movimiento brusco haría que me disparara, pero ya había llegado muy lejos, pensé en arrojarme por la ventana de un solo movimiento, pero sabía que estaría muerto antes de llegar al suelo.

De pronto una figura se manifestó detrás del alcalde y lo golpeo con la pala que había llevado, el hombre cayó al suelo inconsciente y entonces de la oscuridad emergió la figura, era Manuel, yo suspire de alivio, otra vez, estaba a salvo.

-¿Manuel?, ¿cómo llegaste hasta aquí?, no importa vamos, debemos llegara al cementerio-, Con ayuda de Manuel saqué los restos del chaman y bajamos por el árbol, seguido de eso emprendimos camino al cementerio, al llegar el viento repentinamente comenzó a perder intensidad, los lamentos habían cedido, solo faltaba enterrar el cuerpo.

-Alto-, Estuchamos detrás de nosotros, Manuel y yo no giramos para ver quién nos había gritado.

-¿Otra vez tú?-, Pregunte al hombre parado frente a nosotros, era el oficial, se había recuperado del golpe que le di en nuestro previo encuentro y ahora estaba amenazándonos con su arma.
Nuevamente creí que era el final, todo el esfuerzo terminaría de esa manera, cuando de pronto, Manuel comenzó a caminar hacia el sujeto, si mirada era de furia y sin imaginarme lo que sucedería, fui testigo que un suceso increíble.

-Espera Manuel, ¿qué haces?-, Le grité a Manuel, pero este no me hizo caso.

Manuel entonces comenzó a sufrir una extraña metamorfosis, sus piel comenzó a desgastarse como si lo estuviesen momificando, sus ropas se desintegraron en el aire como polvo y de su antebrazo derecho un bastón comenzó a brotar, tanto el otro hombre como yo, nos quedamos atónitos de ver esa escena, entonces su figura se me hizo familiar y pude reconocerlo.

-Manuel, tu eres el chaman de la tribu-, Grite con asombro y miedo a la vez, el otro sujeto por su parte levantó su arma y abrió fuego contra Manuel.

-Así que era tu, tu siempre has sido esas cosa, tu mataste a mi compañero, muere maldito vagabundo-, El hombre disparó hasta que de su arma lo único que surgía era el sonido del gatillo, su cartucho se había agotado y solo chasquidos es escuchaban, entonces Manuel llego hasta donde estaba el sujeto y lo tomó del cuello, el hombre forcejeó pero era inútil, yo me quede petrificado, entonces Manuel giro su mirada hacia mí.

-Entierra mi cuerpo, ayúdame a conseguir la paz-, Me dijo el ser frente a mí y entonces recupere la postura y me adentré al cementerio, busqué un buen lugar y comencé a escarbar con mis manos sobre la tierra, escarbé y escarbé, de repente escuché el grito desesperado de aquel sujeto, cuando finalmente había suficiente espacio metí los restos del chaman y los cubrí de tierra.

De pronto como si hubiese apretado una interruptor, todo se detuvo, el viento, los sonidos, me levante del suelo y corrí a la entrada del cementerio para ver a Manuel, ya no estaba, tampoco estaba el otro sujeto, no entendía que había sucedido, pero lo que si sabía era que todo había terminado, la maldición de Camino Eterno se había liberado, entonces víctima del cansancio, caí al suelo de rodillas y perdí el conocimiento.

Desperté, estaba acostado en una cama, me encontraba en la clínica del pueblo, no sabía cómo había llegado hasta ese lugar, de pronto entro un doctor y me saludo, pregunte como es que había llegado a ese lugar, entonces él me comentó que un amigo me había traído durante la madrigada, mismo que se retiró después de internarme, después de unos minutos me dieron de alta, salí de la clínica y entonces vi al alcalde parado en la calle.

-¿Viene armado?-, Le pregunté al hombre, quien soltó una fuerte carcajada por mi pregunta.

-Tranquilo muchacho, no tiene por qué temer, no vine a hacerte nada-, Siguió riendo el alcalde, mientras yo solo lo miraba con inquietud.

-Vine a darte las gracias, nos has liberado de la maldición-, Entonces el alcalde se acercó para estrechar mi mano.

-Durante muchos años viví con esa culpa, no fui un buen hombre, cometí un gran daño a esta comunidad, de alguna manera mi alma también quedo atrapada en los lamentos del bosque, ahora solo queda hacer mejor las cosas, gracias-

-No hay problema, pero creo que es momento de que me vaya, mi tiempo aquí ha terminado-, Después de estrechar la mano con el alcalde me retire a mi casa, tomé mis cosas y entonces pase al cementerio, llegue a donde estaba Manuel enterrado y me despedí de él, de pronto el viento sopló frente a mí, formando una figura, era Manuel.

-Gracias por liberar a mi gente, tienes mi eterna gratitud y mi amistad-, Después de eso Manuel se desvaneció, yo tomé el transporte de vuelta a la ciudad, pero sabía que mi vida ya no sería la misma, pues al llegar me di cuenta de algo, era capaz de percibir ciertas presencias y a aquellos seres que no son detectados por los humanos comunes.

Quizá pueda utilizar esta nueva habilidad en algún otro momento, por lo pronto, comenzare con mi nuevo proyecto, escribiré un libro, y tengo una excelente historia que contar al mundo, “La Maldición de Camino Eterno”.