miércoles, 2 de mayo de 2018

Bloody Flower

HISTORIA

Ofelia era una chica ordinaria cuya vida no había sido nada buena, desde pequeña su madre la había abandonado, pues Ofelia había sido producto de una violación por parte de un fanático adorador de una fuerza oscura, quien pretendía engendrar un hijo para sacrificarlo, y con ello demostrar su devoción a la secta a la que pertenecía. La madre de la joven pensó en varias ocaciones abortar, ya que sentía repudio por el ser que en su vientre se gestaba y no quería ser parte de la demencia a la cual había sido arrastrada, sin embargo, al final la niña fue concebida, pero la mujer pensó en deshacerse de su pesar y con toda frialdad abandono a la recién nacida en un orfanato, para nunca más ser vista, el único recuerdo que dejó en ella, fue un antiguo amuleto, mismo que contenía inscripciones extrañas y que también había sido un presente de su padre, quien un día simplemente desapareció sin dejar rastro; ese amuleto era la única pertenencia que tenía Ofelia y siempre lo cuidaba con gran recelo para no perderlo.

Pasados 12 años, la niña ya tenía la edad considerada como no apta para el lugar, por lo que los encargados del orfanato, lejos de apoyar a los niños que cumplían esa edad, los dejaban a su suerte en las crueles calles de la ciudad, donde se volvían presas los degenerados que habitaban por todas partes del lugar. Muchos niños que como Ofelia fueron abandonados sufrieron de la inmundicia del entorno, algunas niños eran explotadas sexualmente, algunos otros fueron usados como soldados de grupos delictivos, y mucho más simplemente fueron víctimas de abusos por parte de hombres y mujeres de muy negro corazón, violaciones, adicciones y asesinatos, sin mencionar los sectarios que buscaban sacrificios para sus aberrantes actos. A pesar del caos de la situación, Ofelia trataba de buscar la forma de sobrevivir, podría decirse que era una chica con una extraña suerte, pues jamás había sido tocada por nadie, jamás se había metido en los vicios de las calles y aun menos, se había acercado a las sombras en busca de una salida, sin embargo, algo en ella no era del todo natural, pues desde pequeña Ofelia mostraba signos de lo que mucho pensaban era esquizofrenia, ya que ella argumentaba poder escuchar voces en la distancia, que la llamaban, pero nunca había podido averiguar de donde provenían esas voces.

Muchas veces Ofelia había sido observada por otras personas hablando prácticamente sola, debido a que siempre que escuchaba esas voces, la niña intentaba comunicarse para saber de quiénes eran, de dónde prevenían y por qué solo ella podía escucharlas; y era esa causa lo que hacía a la gente pensar que la chica estaba loca, y que constantemente los demás la rechazaran cuando pedía ayuda o algún alimento. Pasaron los años y Ofelia era una joven de 19 años, su piel era casi blanca, debido a que la mayor parte del tiempo se ocultaba a la luz de día para evitar problemas con otros individuos, mientras de noches vagaba siempre alerta, ocultándose en cualquier rincón que pudiera encontrar, solo las ocaciones en que salía de día eran para buscar alimento, ya fuera en la basura o en alguno que otro huerto cerca de los campos que rodeaban la ciudad, era en esas ocaciones que las gente podía verla hablando sola, con aquellas voces.

Su cabello era color marrón, estaba algo enmarañado pero aun así conservaba su tono, su ojos de un hermoso color verde, casi esmeralda, le daban un aire inquietante en combinación con su pálida piel, su cuerpo había cambiado, mismo que en ocaciones la metía en apuros, pues era difícil ocultar que ya no era la niña que había llegado a las calles 7 años atrás, varias veces había sido perseguida por hombres, que más que hombres parecían bestias, bestias sedientas de sangre y con el propósito de saciar sus instintos primigenios y salvajes; a pesar de todos los problemas que Ofelia había enfrentado, ella se mantenía con vida, pura, sin señales de malicia en su ser. Cada que podía la chica conseguía vestimenta, al punto de no tener más opción que robar en algún tendedero, donde las mujeres colgaban su ropa para que se secara con el viento y el sol, debido a que su ropa de niña ya no le quedaba, Ofelia consiguió algo más apropiado, un vestido color morado que por azar encontró y que le quedo a la perfección, era lo suficientemente grande para cubrir su cuerpo y con la medida correcta para que lo pudiera usar, Ofelia tenía una estatura de 1.60 mts.

Un día mientras camina por los limites de la ciudad, buscando un refugio seguro para pasar la noche, Ofelia encontró una zona boscosa apartada, por un momento pensó en alejarse cuando repentinamente escuchó aquellas voces, aun más fuerte que en otras ocaciones, por lo que guiándose de su audición caminó hasta llegar a la zona más profunda entre los arboles, para su sorpresa en ese lugar ya hacia un lago y al rededor de dicho lago, crearían unas hermosas flores, Ofelia sabía que era un lago y que eran las flores, porque durante su estancia en el orfanato había podido leer un libro con ilustraciones de distintos objetos en el mundo, así como la naturaleza y entre ellas las flores.

Ofelia se acerco a las plantas para verlas más de cerca, pues su belleza le era atrayente, las flores eran de distintos colores y con un brillo y fragancia inigualables, Ofelia las observó y entonces se llevó una gran sorpresa, ya que las flores comenzaron a hablar con ellas, era increíble el descubrir que aquellas voces provenía de esas hermosas plantas.

La muchacha quedó impregnada del olor, y sus ojos se abrieron como platos al escuchar claramente las dulces voces de las ajenas. Se sentía tan en calma con las frases que estas lanzaban hacia ella, frases que escuchaba y reflexionaba al momento; los timbres llenaban sus oídos con cierta dulzura, aunque... en cierto momento ella comenzó a escuchar susurros de tonalidad grave, sh-seos fuertes. De momento giró esperando encontrar al distractor de su paz, sin embargo no halló nada de naturaleza diferente a la que se encontraba.

"Ofelia cae y gira,
Corre, corre, corre.
Dos palomas caen, 
Gotas carmesí llueven en el alba,
Cabellos negros brotan del suelo.
Pobre Ofelia.
Pobre Ofelia".

Las palabras que finalmente recitaron dejaron el cuerpo de la muchacha en plano. Frío, plasmando en su rostro una facción de escalofrío y terror que, pocas veces se veía en en ser humano. No corrió, ni siquiera se quedó en un punto fijo. Solamente tambaleó su cuerpo hasta que simplemente se dejó caer, inhalo y miro el suelo soltando un fuerte suspiro, hasta dormir. En sus sueños, imágenes abstractas de un pentagrama se formaban, posteriormente fueron agujas, agua, cruces; todo iba cobrando color y textura.
~" Corre, corre, corre".

Al abrir los ojos Ofelia se encontraba tirada sobre las flores, “había sido una ilusión quizá”, la chica pensaba, de pronto comenzó a sentir ese incesante dolor en el estomago que advierte a las personas cuando es requerido consumir alimentos, Ofelia entonces supo que tenía hambre, pero no sabía donde conseguir alimento, no sabía a donde ir y en caso de saberlo no estaba segura de que podría conseguir algo para comer, un lugar donde descansar y donde refugiarse.

La pobre chica sentía tanta hambre que apenas era capas de ponerse en pie, desesperada lo único que pudo hacer fue colocarse en posición fetal y llorar, creyendo que pasaría otra noche en el frío sufriendo por no tener ningún alimento. Pasaron unos segundo y Ofelia comenzó a percibir nuevamente el dulce aroma de las flores sobre las que se encontraba, era un aroma dulce, fue entonces que una idea alocada paso por su cabeza, tenía hambre y las flores tenían un aroma irresistible, por ello es que quizo probar un poco, así que tomó una flor del suelo, la llevo a su boca, percibió nuevamente el aroma y entonces le dio una mordida a los pétalos, lentamente comenzó a masticar con cierta incertidumbre, sin embargo, tan pronto su paladar comenzó a procesar el sabor de aquella flor, sus sentidos se alteraron, Ofelia sintió el sabor mas dulce y exquisito como jamás había sentido en su vida, siendo que en algún momento había podido probar un dulce, pero nada comparado con el sabor de esa flor, acto seguido Ofelia comenzó a comer más y más flores, incluso el tallo de las mismas le era delicioso, Ofelia comió hasta saciar su hambre, y se mantuvo sentada un momento en el suelo para reposar, pues era la primera vez en toda su vida que experimentaba la sensación de estar satisfecha. Después de meditar un momento, mirando el hermosos paisaje, Ofelia creyó que había encontrado el lugar ideal para vivir, por lo que decidió que se quedaría en ese lugar, donde podía tener paz, un refugio y alimento para sobrevivir; por desgracia para la chica, su suerte estaba por cambiar, y su destino tomaría un camino distinto.

La noche había caído y Ofelia estaba recostada en el suelo para dormir, pero al cabo de unos minutos sintió que una presencia estaba con ella, por lo que dando un pequeño salto Ofelia abrió los ojos solo para darse cuenta que efectivamente no estaba sola, había unos sujetos en el lugar, todos vestidos con extraños ropajes que ella nunca había visto, todos vestían una túnica color vino, con los rostros cubiertos por un mascara que asemejaba a un craneo, debido a que la oscuridad en el lugar era profunda, algunos de los presente portaban antorchas para iluminar la zona. Sin bacilar, lo sujetos tomaron a Ofelia por los brazos y la levantaron con fuerza para ponerla de pie, la joven se asusto y trato de liberarse de sus captores, pero era inútil, no tenía la fuerza suficiente para hacerlo.

Lo hombre que tomaron a la chica la acercaron al grupo y de entre la multitud un individuo con una túnica con un tono más oscuro y una mascara semejante a un demonio se acerco a ella, la observó detenidamente, mientras Ofelia con miedo solo podía mirar los siniestros ojos del sujeto a través de los orificios de la mascara. El hombre entonces levantó su brazo derecho y posó su mano sobre el cabello de la chica, con la misma mano deslizó el dorso sobre el rostro de Ofelia desde la mejilla hasta el mentón y continuó por su cuello hasta llegar a la altura de su pecho, fue entonces que el hombre descubrió el amuleto de la chica y en sus ojos un gran asombro se proyectó.

-No es posible-, pronunció el individuo y acto seguido comenzó a mirar con mayor detenimiento el amuleto, seguido de eso levantó nuevamente la mirada al rostro de la chica, soltó el amuleto y entonces procedió a retirar la macara de su rostro.

-Hija mía, Ofelia… ¿eres tu?-, continuó el hombre mirándola con incredulidad, Ofelia por su parte no entendía que estaba pasando, y mucho menos las palabras de ese hombre, -creí que te había perdido, pero nuestro señor es tan grande, que te ha traído de vuelta conmigo-, replicó el sujeto elevando su manos a modo de alabanza.

-Por favor, déjenme ir-, finalmente habló la chica, sus ojos comenzaron a humedecerse, -¿quiénes son ustedes?, ¿qué es lo que quieren?-, preguntaba con la voz temblorosa.

-No temas, pronto comprenderás todo-, respondió el hombre, -tu naciste para cumplir un gran propósito y ahora te mostraremos cual es-, continuó hablando, mientras todos los demás comenzaron a formar un circulo, dejando un hueco a la orilla del lago, dentro del circulo de personas, había un un par de vigas de madera, formando una equis, debajo de las vigas había pentagrama dibujado en el suelo, el hombre por su parte se colocó nuevamente la mascara y comenzó a avanzar dentro del circulo, seguido de los hombre que llevaban a Ofelia, sin que ella pudiese oponerse.

-Hermanos, hemos esperado demasiado tiempo, nuestras suplicas fueron escuchadas por nuestro señor, después de tantos años ofreciendo tributos, finalmente tenemos la pieza que necesitábamos para llevar a cabo el ritual-, el hombre gritó a los presente, mismo que comenzaron a gemir de euforia, parecía que entraban en un estado de extasis.

Uno de los asistente le entregó al hombre una pequeña cubeta con lo que Ofelia percibía era sangre, por su indescriptible olor, después de tanto tiempo viviendo rodeada de inmundicia, sabía perfectamente como era el olor de la sangre, dentro de la cubeta, había un brocha, el hombre la tomó y comenzó arrojar sangre sobre los presentes, quienes parecían estar felices de ser manchados de ese liquido carmesí, otro más de sus asistentes se acercó con un objeto envuelto en una tela color negro, el sujeto procedió a descubrir el objeto, mismo que resultó ser un cuchillo con un extraño diseño, la hoja estaba ondulada y en la superficie del mango y el metal poseía una serie de inscripciones.

-Es momento de comenzar con el ritual-, continuó el sujeto y acto seguido tomó el cuchillo, hizo un corte en la palma de su mano y roció un poco de su sangre sobre las vigas dentro del pentagrama, posteriormente se acerco a Ofelia y comenzó a marcarla con sangre en el rostro, la chica por su parte trataba de evitarlo, pero uno de los hombres la sostuvo de la cabeza para que no se moviera.

-Estamos listos-, dijo el hombre a Ofelia y colocándose en medio del pentagrama, comenzó a contar su historia.

-Veras hija, cuando comencé solo era un hombre devoto, pero ahora, me he vuelto el líder de esta congregación, tu tenías que nacer para este ritual, ese siempre fue tu destino, pero al no tenerte intentamos sustituirte con otras ofrendas, aun así y por más sacrificios que hicimos durante estos 19 años, jamás conseguimos llegar a nuestro señor, cuando tu madre nos aparto pensé que era el final, pero nuestro regente es tan grande, que logró reunirnos nuevamente, yo lo había visto en un sueño en un sueño, una visión, de como te había convertido en una hermosa joven, toda una mujer, mi señor me mostró el amuleto que te regalé, me dijo que era requerido para el sacrificio, por desgracia hace unos años te perdí el rastro, pero ahora esta aquí, conmigo, con papá, para cumplir tu destino hija mía, para ser el sacrificio perfecto para nuestro señor y con ello abrir la entrada y formar parte de su magnificencia-.

El hombre hablaba con devoción en sus palabras, los demás los escuchaba y miraba como un rebaño hipnotizado siguiendo a su pastor, Ofelia lloraba y pataleaba para liberarse, pero otros sujetos se acercaron para someterla, ataron sus manos y piernas con cuerdas en las vigas para dejarla inmóvil, después de eso todos se apartaron un poco quedando al rededor del pentagrama, sin despegarse de la orilla del lago, el hombre se acercó para besar la frente de Ofelia, y a continuación levantó ambas manos al aire.

-Padre eterno, señor de las sombra, creador de los ríos de sangre, ¡escuchamos!-, profesó el hombre.

-¡Escúchanos!-, los demás asistentes gritaron al unísono.

-Señor del tormento, amo de la oscuridad, ¡escúchanos!-, continuó el sujeto.

-¡Escúchanos!-, volvieron a repetir los presente.

Ofelia estaba aterrada, mientras escuchaba a todos recitar palabras que no entendía, hablaban en un lenguaje que nunca había escuchado, no sabía que hacer, estaba desesperada, miraba a los lados pero no encontraba una forma de salir de esa situación. En un momento intento liberarse, soltando sus manos, pero debido a los amarres en sus piernas perdió el equilibrio y entonces cayó al suelo, y a causa de la inercia giró ligeramente el cuerpo. Los presentes volvieron a sujetarla para que no se interrumpiera el ritual, la ataron nuevamente con mayor fuerza, Ofelia no podía soltarse, de pronto algunos integrantes de la secta arrojaron cuerpos de animales muertos, mismos que cayeron a un lado de Ofelia, la chica entonces miró que se dentro del circulo habían caído dos palomas muertas.

-Ofelia, Ofelia… -, la chica escuchó nuevamente aquellas voces, seguida de una risa traviesa, -Ofelia, corre… debes correr… -, continuaron las voces, mientras Ofelia miraba a la distancia que eran las flores quienes le hablaban al tiempo que comenzaban a brillar.

Repentinamente su concentración se vio interrumpida al sentir que algo cayó en su rostro, mientras el hombre seguía recitando sus palabras, rociaba nuevamente de sangre a la chica, misma que lo miraba con terror en el rostro, el hombre levantó la mano con el cuchillo y todo quedó en silencio, de pronto y con un movimiento en diagonal, el sujeto dejó caer una embestida con el cuchillo, haciendo un corte en el estomago de la chica, Ofelia por su parte comenzó a gritar de dolor, mientras su sangre comenzaba a brotar, los presentes entraron en extasis y euforia, uno de los sectarios se acercó y colocó una tela en su boca y la amarró por detrás de su cabeza, para evitar que se escucharan los gritos de la chica, el hombre prosiguió a dar otro corte en sentido contrario de forma recata, haciendo otro corte en el vientre de Ofelia.

El sujeto se giró a unos de los asistentes que estaba a su lado derecho y entonces ofreció el cuchillo, el tipo con un brillo en los ojos hizo una reverencia y tomó el cuchillo en sus manos, el padre de la joven se aparto y entonces el sectario se acercó a Ofelia, misma que tenía la respiración muy agitada, con los ojos empapados en lagrimas y las mejillas enrojecidas por el esfuerzo al gritar y la presión del dolor que sentía, el hombre con el cuchillo en mano la miró, hizo una nueva reverencia y acto seguido hizo un corte de arriba a abajo en el brazo izquierdo de la chica, la sangre brotó del corte y el hombre paso el cuchillo a otro de sus compañeros, 12 personas más el padre de la chica estaban en el lugar, todos y cada uno de ellos se turnaron para hacer cortes en todas partes del cuerpo de Ofelia, quien entre los murmullos de la muchedumbre podía escuchar las voces de las flores, pero apenas podía distinguir lo que decían.

Para cuando el último individuo termino de cortar le padre de Ofelia se acercó, la miro y entonces le propino un fuerte bofetada, Ofelia estaba por perder la conciencia, pero el hombre no la dejaba dormir, quería mantenerla consiente hasta el final.

-Mírame perra-, dijo el hombre con total frialdad en sus palabras, Ofelia no entendía como le hombre quien se jactaba de ser su padre le ocasionaba tan horrible situación, actuando con tanta crueldad.

De pronto, Ofelia sintió que el hombre metía su mano en su entre pierna y presionaba su vagina, ella solo pudo dar un gemido casi ahogado, debido a que su garganta estaba dañada de tanto gritar, el hombre entonces removió la tela de su boca y Ofelia pudo respirar un poco más, por su parte el hombre giró levante la cabeza hacia la izquierda y cerró un momento lo ojos, después de un momento apartó su mano del cuerpo de Ofelia y entonces abriendo los ojos y giró nuevamente para mirarla con una malicia que ella no había visto hasta el momento, ella por su parte nuevamente soltó un gemido ahogado, apenas audible.

-Así que aun no te han tomado-, pronunció el hombre, -por eso nuestro señor te quiere Ofelia, por eso es que pudo hallarte, porque necesita una mujer casta para el sacrificio, en ocaciones mis hermanos no pueden contenerse, y yo tampoco debo decir, así que primero fornicábamos un poco con los sacrificios, al principio era incomodo penetrar a los hombres, pero después comprendimos que solo debíamos enfocarnos en el placer de la carne, pero tu eres diferente, jamás dejaría que alguien te tocara, ya que tu me perteneces y solo yo debo ser quien te posea-, recitaba el hombre con una perversión incontrolada, acercándose a la chica lamió su mejilla, mientras Ofelia solo presionan sus labios para trata de mantener la boca cerrada.

Ya casi en sus últimos momento de vida Ofelia miraba al hombre frente a ella, ese hombre no podía ser su padre, no un sujeto con tan oscuro corazón, pero entonces comenzó a reflexionar con la poca cordura que le quedaba, en toda su vida no había visto ni una sola muestra de cariño, paciencia, amabilidad, nada; pensó que el mundo estaba lleno de basura como su padre, como los hombre y mujeres que estaban en ese momento, como las personas que habitaban en la ciudad, y entonces un nuevo sentimiento comenzó a surgir en su interior, un sentimiento que le producía la idea de querer eliminar todo ese mal que había en el mundo, el odio se apodero de su alma y entonces su mirada de terror comenzó a transformarse en una mirada de odio.

El padre de la chica la miró, se sorprendió de ver que ella había cambiado su semblante, a su vez, los asistentes se quedaron en silencio, mirando a la joven.

-Es el momento, ya es hora-, dijo el hombre y entonces, empujando con fuerza el cuchillo, arremetió contra el pecho de Ofelia, clavando el metal hasta llegar a su corazón, Ofelia lanzó su último grito de vida y después de ese grito, el cual duro lo suficiente como para helar la piel de varios sectarios, Ofelia murió.

Todos quedaron expectantes, no sabían que pasaría después, el hombre miró a su alrededor, no parecía haber efecto alguno, pero de pronto, el lago comenzó a agitarse, los presentes miraron con asombro como las flores de todo el lugar estaban brillando, y ante la incredulidad de los individuos, una ligera linea de agua comenzó a salir del lago hacia la equis, poco a poco hasta que se hizo un canal de agua que comenzaba a llenar el pentagrama al rededor del cuerpo de Ofelia; el líder sectario comenzó a reír como un demente, elevando los brazos al aire, el ritual había surtido efecto.

-Hermanos, hermanas… nuestro señor ha respondido, nos esta dando la bienvenida a su eterna magnificencia-, gritó el hombre con fervor, mientras sus seguidores levantaban también los brazos y hacían alabanzas, unos comenzaron a abrazarse y posteriormente a tocar sus cuerpos, el hombre los miró entonces se acerco a ellos y de un momento a otro todos comenzaron una orgía para recibir a su amo.

El agua finalmente llenó el pentagrama y seguido de eso comenzó a evaporarse, las flores brillaban con mayor intensidad, y seguido comenzaron a parpadear como luces intermitentes, todos estaban tan concentrados en sus actos de depravación, que no fueron consientes de lo que ocurría con Ofelia. El vapor del agua comenzaba a introducirse a través de su nariz y boca, hasta que toda el agua se seco y el ultimo fragmento de vapor se introdujo en el cuerpo de la chica, a continuación Ofelia despertó de golpe, con un gran suspiro, como si hubiese despertado de un mal sueño, su padre y los demás detuvieron sus actos, y entonces el hombre se incorporó, completamente desnudo se acerco al cuerpo de la chica.

-Mi señor, ¿a caso te has hecho con el cuerpo de mi hija?-, preguntó el hombre bajando la cabeza a modo de reverencia, los demás se acercaron y rodearon el cuerpo de la chica para inclinarse ante su amo.

Ofelia levantó la mirada hacia el líder sectario inclinando ligeramente la cabeza a la izquierda, después giro la vista hacia todos los presentes, todos la miraban con asombro, los ojos de Ofelia habían cambiado, la figura de unas flores se habían formado en sus pupilas, mientras el color de la esclerótica de sus ojos se había vuelto completamente negro, su vestido rasgado había adquirido un tono mas oscuro en su color debido a la cantidad de sangre en el, al tiempo que se restauraba, así como las heridas en su cuerpo, comenzaron a cicatrizar y desaparecer. Repentinamente las cuerdas que sujetaban las manos y pies de Ofelia comenzaron a quemarse, liberando el cuerpo de la chicha.

-Poderoso señor, digamos por favor, ¿cuales son sus mandatos?-, preguntó el hombre a quien el creía era el ser que habían invocado.

-Muerte-, pronunció finalmente el ser, su voz era similar a la de Ofelia, pero con un tono más gutural, hasta cierto punto producían un eco ligero al hablar.

-¿Muerte mi señor?, ¿para quién?-, preguntó el hombre con algo de incertidumbre.

-¡Para todos!-, respondió la chica, y acto seguido se abalanzó contra el hombre frente a ella, tomando su cabeza con amabas manos.

-Mi señor, ¿qué hace?-, dijo el hombre con esfuerzos por la presión en la cabeza, intentó quitarse las manos de la chica pero era inútil, ella poseía una fuerza descumunal.

-Mi nombre es Bloody Flower-, respondió Ofelia y acto seguido comenzó a halar con fuerza hasta arrancar de lleno la cabeza del hombre, quien solo pudo dar un leve grito de agonía antes de que su cuerpo cayera al suelo mientras un rápido reflejo en los nervios de su cabeza le hicieran parpadear, seguido de eso, Ofelia arrojó la cabeza hacia los sectarios, mismo que no pudieron contener el miedo en su ser.

Sin importan cuan atroces habían sido sus actos, cuan retorcidas acciones habían cometido en nombre de su deidad, al final nunca se imaginaron el terror que ellos iban a experimentar, pues algo era seguro, Ofelia no estaba poseída por el ser que ellos buscaban, su espíritu se había transformado en una entidad de gran poder, pues todo el odio que ella había reunido antes de su muerte atrajo toda energía negativa que se encontraba en el lugar, después de tantos sacrificios el lugar se había impregnado con el odio y deseo de venganza de todas aquellas almas que habían sufrido el mismo tormento que Ofelia.

Alguno de los presentes se arrodillaron suplicando perdón y piedad, pero Ofelia tenía otras intensiones, usando su propias manos, Ofelia los abrió por la mita, dejando al descubierto sus órganos y huesos, seguido de eso Ofelia hizo que a algunos les explotara por completo la cabeza, haciendo parecer que gotas de sangre caían, el alba llegaba y el paisaje se impregnada de una lluvia de sangre mientras el sol comenzaba a iluminar el lugar, ya solo quedaban 4 sectarios vivos, mismos que intentaron huir, pero fue inútil, los ojos de Ofelia cambiaron, se transformaron completamente en flores, y de igual forma su cabello se transformó adquiriendo un color completamente negro, mismo que en un instante cayó con fuerza en el suelo, hundiéndose y brotando nuevamente como raíces, alcanzando a los sectarios, tomándolos de las extremidades y halando con tal fuerza, que fueron desmembrados, bañando el suelo con la sangre de los desgraciados.

Finalmente todos habían muerto, el sol había salido, los rayo estaba alcanzando la zona del lago y Ofelia notó que se estaba desvaneciendo, así que como último acto se acercó a aquellas flores que le habían hablado, se dio cuenta entonces que no eran flores comunes, se trataban de las almas de aquellos que habían muerto, mismas que se fusionaron con el alma de Ofelia para dar forma a un nuevo ser, Ofelia tomó un par de flores y las devoró, dejando una sola flor en su mano para devanare por completo al ser alcanzada por la luz del sol, dejando caer su amuleto en el acto, la tierra por su parte hizo su trabajo, tragándose los cuerpos de cada individuos muerto y absorbiendo la sangre, y así nueva flores comenzaron brotar.


INVOCACIÓN

Para realizar la invocación de Bloody Flower necesitas los siguientes materiales:
-Una flor, puede ser de cualquier tipo y cualquier parte, pero si una una rosa la conexión será mayor
-Un recipiente con agua, puede ser agua de tu casa, pero si consigues agua de río el ritual toma mayor fuerza
-Sal de grano
-Dos velas blancas de largo mínimo de 30 cm
-Cuchillo
-Fósforos, mechero, encendedor o algo con que pueda encender las velas

Proceso de invocación:
-Espera a que se den las 4:15 am
-Traza un circulo grande con la sal
-Coloca el recipiente con agua en el centro de circulo
-Coloca la flore dentro del recipiente
-Coloca una de las velas dentro del circulo justo frente al recipiente
-Toma el cuchillo y haz un corte en la palma de tu mano
-Rocía tu sangre sobre la flor para establecer la conexión
-Siéntate dando la espalda al circulo con la otra vela en sus manos y el objeto que tengas para encenderla rápido
-Cierra los ojos y espera unos minutos

Si haz hecho los pasos de forma correcta, comenzarás a percibir un aroma dulce, y a continuación escucharas la voz de una chica, pero sin importar cuanta curiosidad tengas no debe abrir los ojos ni voltear a mirar, pues a Bloody Flower no le gusta que la miren.

A continuación puedes preguntarle cosas que quieras saber, sin importar que ella te contestará, pero advierto que quizás la verdad sea más fuerte de lo que esperas, de igual forma puede pedirle un deseo, pero debes claro con lo que pides, ya que puede que el resultado de tu deseo no sea de tu agrado.

Una vez que hayas terminado de tus peticiones o desees terminar la charla con Bloody Flower, debe encender la vela que tienes, levantarla lo suficiente como para que este mas arriba de tu cabeza, y entonces pronunciar la frase “ha llegado el alba”.

Si todo sale bien ambas velas serán apagadas por un brisa fugas y el ritual habrá terminado, en caso de que no se apaguen las velas gira lentamente sobre ti mismo(a) sin abrir los ojos para quedar frente al circulo, con la mano hacia el frente busca el recipiente con agua y extraer la flor, recuerda que debe mantener lo ojos cerrados, cuando extraigas la flor, extiéndela y ofrecerá como obsequio si siente que la toman de tu mano entonces solo espera unos momentos y las velas se apagaran terminando el ritual.


FICHA TÉCNICA

Nombre:
Bloody Flower
Nombre Real:
Ofelia Bulgsbur
Género:
Femenino
Tono de piel:
Blanca
Edad antes de morir:
19 años
Fecha y lugar de muerte:
14 de Marzo de 1975, Portland, U.S.A
Edad actual:
62 años desde su nacimiento, su aspecto siempre es de 19 años
42 años como entidad
Color de cabello:
Marron
Vestimenta:
Vestido color morado
Estatura:
1.60 mts
Color de ojos:
Verde