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miércoles, 2 de mayo de 2018

Bloody Flower

HISTORIA

Ofelia era una chica ordinaria cuya vida no había sido nada buena, desde pequeña su madre la había abandonado, pues Ofelia había sido producto de una violación por parte de un fanático adorador de una fuerza oscura, quien pretendía engendrar un hijo para sacrificarlo, y con ello demostrar su devoción a la secta a la que pertenecía. La madre de la joven pensó en varias ocaciones abortar, ya que sentía repudio por el ser que en su vientre se gestaba y no quería ser parte de la demencia a la cual había sido arrastrada, sin embargo, al final la niña fue concebida, pero la mujer pensó en deshacerse de su pesar y con toda frialdad abandono a la recién nacida en un orfanato, para nunca más ser vista, el único recuerdo que dejó en ella, fue un antiguo amuleto, mismo que contenía inscripciones extrañas y que también había sido un presente de su padre, quien un día simplemente desapareció sin dejar rastro; ese amuleto era la única pertenencia que tenía Ofelia y siempre lo cuidaba con gran recelo para no perderlo.

Pasados 12 años, la niña ya tenía la edad considerada como no apta para el lugar, por lo que los encargados del orfanato, lejos de apoyar a los niños que cumplían esa edad, los dejaban a su suerte en las crueles calles de la ciudad, donde se volvían presas los degenerados que habitaban por todas partes del lugar. Muchos niños que como Ofelia fueron abandonados sufrieron de la inmundicia del entorno, algunas niños eran explotadas sexualmente, algunos otros fueron usados como soldados de grupos delictivos, y mucho más simplemente fueron víctimas de abusos por parte de hombres y mujeres de muy negro corazón, violaciones, adicciones y asesinatos, sin mencionar los sectarios que buscaban sacrificios para sus aberrantes actos. A pesar del caos de la situación, Ofelia trataba de buscar la forma de sobrevivir, podría decirse que era una chica con una extraña suerte, pues jamás había sido tocada por nadie, jamás se había metido en los vicios de las calles y aun menos, se había acercado a las sombras en busca de una salida, sin embargo, algo en ella no era del todo natural, pues desde pequeña Ofelia mostraba signos de lo que mucho pensaban era esquizofrenia, ya que ella argumentaba poder escuchar voces en la distancia, que la llamaban, pero nunca había podido averiguar de donde provenían esas voces.

Muchas veces Ofelia había sido observada por otras personas hablando prácticamente sola, debido a que siempre que escuchaba esas voces, la niña intentaba comunicarse para saber de quiénes eran, de dónde prevenían y por qué solo ella podía escucharlas; y era esa causa lo que hacía a la gente pensar que la chica estaba loca, y que constantemente los demás la rechazaran cuando pedía ayuda o algún alimento. Pasaron los años y Ofelia era una joven de 19 años, su piel era casi blanca, debido a que la mayor parte del tiempo se ocultaba a la luz de día para evitar problemas con otros individuos, mientras de noches vagaba siempre alerta, ocultándose en cualquier rincón que pudiera encontrar, solo las ocaciones en que salía de día eran para buscar alimento, ya fuera en la basura o en alguno que otro huerto cerca de los campos que rodeaban la ciudad, era en esas ocaciones que las gente podía verla hablando sola, con aquellas voces.

Su cabello era color marrón, estaba algo enmarañado pero aun así conservaba su tono, su ojos de un hermoso color verde, casi esmeralda, le daban un aire inquietante en combinación con su pálida piel, su cuerpo había cambiado, mismo que en ocaciones la metía en apuros, pues era difícil ocultar que ya no era la niña que había llegado a las calles 7 años atrás, varias veces había sido perseguida por hombres, que más que hombres parecían bestias, bestias sedientas de sangre y con el propósito de saciar sus instintos primigenios y salvajes; a pesar de todos los problemas que Ofelia había enfrentado, ella se mantenía con vida, pura, sin señales de malicia en su ser. Cada que podía la chica conseguía vestimenta, al punto de no tener más opción que robar en algún tendedero, donde las mujeres colgaban su ropa para que se secara con el viento y el sol, debido a que su ropa de niña ya no le quedaba, Ofelia consiguió algo más apropiado, un vestido color morado que por azar encontró y que le quedo a la perfección, era lo suficientemente grande para cubrir su cuerpo y con la medida correcta para que lo pudiera usar, Ofelia tenía una estatura de 1.60 mts.

Un día mientras camina por los limites de la ciudad, buscando un refugio seguro para pasar la noche, Ofelia encontró una zona boscosa apartada, por un momento pensó en alejarse cuando repentinamente escuchó aquellas voces, aun más fuerte que en otras ocaciones, por lo que guiándose de su audición caminó hasta llegar a la zona más profunda entre los arboles, para su sorpresa en ese lugar ya hacia un lago y al rededor de dicho lago, crearían unas hermosas flores, Ofelia sabía que era un lago y que eran las flores, porque durante su estancia en el orfanato había podido leer un libro con ilustraciones de distintos objetos en el mundo, así como la naturaleza y entre ellas las flores.

Ofelia se acerco a las plantas para verlas más de cerca, pues su belleza le era atrayente, las flores eran de distintos colores y con un brillo y fragancia inigualables, Ofelia las observó y entonces se llevó una gran sorpresa, ya que las flores comenzaron a hablar con ellas, era increíble el descubrir que aquellas voces provenía de esas hermosas plantas.

La muchacha quedó impregnada del olor, y sus ojos se abrieron como platos al escuchar claramente las dulces voces de las ajenas. Se sentía tan en calma con las frases que estas lanzaban hacia ella, frases que escuchaba y reflexionaba al momento; los timbres llenaban sus oídos con cierta dulzura, aunque... en cierto momento ella comenzó a escuchar susurros de tonalidad grave, sh-seos fuertes. De momento giró esperando encontrar al distractor de su paz, sin embargo no halló nada de naturaleza diferente a la que se encontraba.

"Ofelia cae y gira,
Corre, corre, corre.
Dos palomas caen, 
Gotas carmesí llueven en el alba,
Cabellos negros brotan del suelo.
Pobre Ofelia.
Pobre Ofelia".

Las palabras que finalmente recitaron dejaron el cuerpo de la muchacha en plano. Frío, plasmando en su rostro una facción de escalofrío y terror que, pocas veces se veía en en ser humano. No corrió, ni siquiera se quedó en un punto fijo. Solamente tambaleó su cuerpo hasta que simplemente se dejó caer, inhalo y miro el suelo soltando un fuerte suspiro, hasta dormir. En sus sueños, imágenes abstractas de un pentagrama se formaban, posteriormente fueron agujas, agua, cruces; todo iba cobrando color y textura.
~" Corre, corre, corre".

Al abrir los ojos Ofelia se encontraba tirada sobre las flores, “había sido una ilusión quizá”, la chica pensaba, de pronto comenzó a sentir ese incesante dolor en el estomago que advierte a las personas cuando es requerido consumir alimentos, Ofelia entonces supo que tenía hambre, pero no sabía donde conseguir alimento, no sabía a donde ir y en caso de saberlo no estaba segura de que podría conseguir algo para comer, un lugar donde descansar y donde refugiarse.

La pobre chica sentía tanta hambre que apenas era capas de ponerse en pie, desesperada lo único que pudo hacer fue colocarse en posición fetal y llorar, creyendo que pasaría otra noche en el frío sufriendo por no tener ningún alimento. Pasaron unos segundo y Ofelia comenzó a percibir nuevamente el dulce aroma de las flores sobre las que se encontraba, era un aroma dulce, fue entonces que una idea alocada paso por su cabeza, tenía hambre y las flores tenían un aroma irresistible, por ello es que quizo probar un poco, así que tomó una flor del suelo, la llevo a su boca, percibió nuevamente el aroma y entonces le dio una mordida a los pétalos, lentamente comenzó a masticar con cierta incertidumbre, sin embargo, tan pronto su paladar comenzó a procesar el sabor de aquella flor, sus sentidos se alteraron, Ofelia sintió el sabor mas dulce y exquisito como jamás había sentido en su vida, siendo que en algún momento había podido probar un dulce, pero nada comparado con el sabor de esa flor, acto seguido Ofelia comenzó a comer más y más flores, incluso el tallo de las mismas le era delicioso, Ofelia comió hasta saciar su hambre, y se mantuvo sentada un momento en el suelo para reposar, pues era la primera vez en toda su vida que experimentaba la sensación de estar satisfecha. Después de meditar un momento, mirando el hermosos paisaje, Ofelia creyó que había encontrado el lugar ideal para vivir, por lo que decidió que se quedaría en ese lugar, donde podía tener paz, un refugio y alimento para sobrevivir; por desgracia para la chica, su suerte estaba por cambiar, y su destino tomaría un camino distinto.

La noche había caído y Ofelia estaba recostada en el suelo para dormir, pero al cabo de unos minutos sintió que una presencia estaba con ella, por lo que dando un pequeño salto Ofelia abrió los ojos solo para darse cuenta que efectivamente no estaba sola, había unos sujetos en el lugar, todos vestidos con extraños ropajes que ella nunca había visto, todos vestían una túnica color vino, con los rostros cubiertos por un mascara que asemejaba a un craneo, debido a que la oscuridad en el lugar era profunda, algunos de los presente portaban antorchas para iluminar la zona. Sin bacilar, lo sujetos tomaron a Ofelia por los brazos y la levantaron con fuerza para ponerla de pie, la joven se asusto y trato de liberarse de sus captores, pero era inútil, no tenía la fuerza suficiente para hacerlo.

Lo hombre que tomaron a la chica la acercaron al grupo y de entre la multitud un individuo con una túnica con un tono más oscuro y una mascara semejante a un demonio se acerco a ella, la observó detenidamente, mientras Ofelia con miedo solo podía mirar los siniestros ojos del sujeto a través de los orificios de la mascara. El hombre entonces levantó su brazo derecho y posó su mano sobre el cabello de la chica, con la misma mano deslizó el dorso sobre el rostro de Ofelia desde la mejilla hasta el mentón y continuó por su cuello hasta llegar a la altura de su pecho, fue entonces que el hombre descubrió el amuleto de la chica y en sus ojos un gran asombro se proyectó.

-No es posible-, pronunció el individuo y acto seguido comenzó a mirar con mayor detenimiento el amuleto, seguido de eso levantó nuevamente la mirada al rostro de la chica, soltó el amuleto y entonces procedió a retirar la macara de su rostro.

-Hija mía, Ofelia… ¿eres tu?-, continuó el hombre mirándola con incredulidad, Ofelia por su parte no entendía que estaba pasando, y mucho menos las palabras de ese hombre, -creí que te había perdido, pero nuestro señor es tan grande, que te ha traído de vuelta conmigo-, replicó el sujeto elevando su manos a modo de alabanza.

-Por favor, déjenme ir-, finalmente habló la chica, sus ojos comenzaron a humedecerse, -¿quiénes son ustedes?, ¿qué es lo que quieren?-, preguntaba con la voz temblorosa.

-No temas, pronto comprenderás todo-, respondió el hombre, -tu naciste para cumplir un gran propósito y ahora te mostraremos cual es-, continuó hablando, mientras todos los demás comenzaron a formar un circulo, dejando un hueco a la orilla del lago, dentro del circulo de personas, había un un par de vigas de madera, formando una equis, debajo de las vigas había pentagrama dibujado en el suelo, el hombre por su parte se colocó nuevamente la mascara y comenzó a avanzar dentro del circulo, seguido de los hombre que llevaban a Ofelia, sin que ella pudiese oponerse.

-Hermanos, hemos esperado demasiado tiempo, nuestras suplicas fueron escuchadas por nuestro señor, después de tantos años ofreciendo tributos, finalmente tenemos la pieza que necesitábamos para llevar a cabo el ritual-, el hombre gritó a los presente, mismo que comenzaron a gemir de euforia, parecía que entraban en un estado de extasis.

Uno de los asistente le entregó al hombre una pequeña cubeta con lo que Ofelia percibía era sangre, por su indescriptible olor, después de tanto tiempo viviendo rodeada de inmundicia, sabía perfectamente como era el olor de la sangre, dentro de la cubeta, había un brocha, el hombre la tomó y comenzó arrojar sangre sobre los presentes, quienes parecían estar felices de ser manchados de ese liquido carmesí, otro más de sus asistentes se acercó con un objeto envuelto en una tela color negro, el sujeto procedió a descubrir el objeto, mismo que resultó ser un cuchillo con un extraño diseño, la hoja estaba ondulada y en la superficie del mango y el metal poseía una serie de inscripciones.

-Es momento de comenzar con el ritual-, continuó el sujeto y acto seguido tomó el cuchillo, hizo un corte en la palma de su mano y roció un poco de su sangre sobre las vigas dentro del pentagrama, posteriormente se acerco a Ofelia y comenzó a marcarla con sangre en el rostro, la chica por su parte trataba de evitarlo, pero uno de los hombres la sostuvo de la cabeza para que no se moviera.

-Estamos listos-, dijo el hombre a Ofelia y colocándose en medio del pentagrama, comenzó a contar su historia.

-Veras hija, cuando comencé solo era un hombre devoto, pero ahora, me he vuelto el líder de esta congregación, tu tenías que nacer para este ritual, ese siempre fue tu destino, pero al no tenerte intentamos sustituirte con otras ofrendas, aun así y por más sacrificios que hicimos durante estos 19 años, jamás conseguimos llegar a nuestro señor, cuando tu madre nos aparto pensé que era el final, pero nuestro regente es tan grande, que logró reunirnos nuevamente, yo lo había visto en un sueño en un sueño, una visión, de como te había convertido en una hermosa joven, toda una mujer, mi señor me mostró el amuleto que te regalé, me dijo que era requerido para el sacrificio, por desgracia hace unos años te perdí el rastro, pero ahora esta aquí, conmigo, con papá, para cumplir tu destino hija mía, para ser el sacrificio perfecto para nuestro señor y con ello abrir la entrada y formar parte de su magnificencia-.

El hombre hablaba con devoción en sus palabras, los demás los escuchaba y miraba como un rebaño hipnotizado siguiendo a su pastor, Ofelia lloraba y pataleaba para liberarse, pero otros sujetos se acercaron para someterla, ataron sus manos y piernas con cuerdas en las vigas para dejarla inmóvil, después de eso todos se apartaron un poco quedando al rededor del pentagrama, sin despegarse de la orilla del lago, el hombre se acercó para besar la frente de Ofelia, y a continuación levantó ambas manos al aire.

-Padre eterno, señor de las sombra, creador de los ríos de sangre, ¡escuchamos!-, profesó el hombre.

-¡Escúchanos!-, los demás asistentes gritaron al unísono.

-Señor del tormento, amo de la oscuridad, ¡escúchanos!-, continuó el sujeto.

-¡Escúchanos!-, volvieron a repetir los presente.

Ofelia estaba aterrada, mientras escuchaba a todos recitar palabras que no entendía, hablaban en un lenguaje que nunca había escuchado, no sabía que hacer, estaba desesperada, miraba a los lados pero no encontraba una forma de salir de esa situación. En un momento intento liberarse, soltando sus manos, pero debido a los amarres en sus piernas perdió el equilibrio y entonces cayó al suelo, y a causa de la inercia giró ligeramente el cuerpo. Los presentes volvieron a sujetarla para que no se interrumpiera el ritual, la ataron nuevamente con mayor fuerza, Ofelia no podía soltarse, de pronto algunos integrantes de la secta arrojaron cuerpos de animales muertos, mismos que cayeron a un lado de Ofelia, la chica entonces miró que se dentro del circulo habían caído dos palomas muertas.

-Ofelia, Ofelia… -, la chica escuchó nuevamente aquellas voces, seguida de una risa traviesa, -Ofelia, corre… debes correr… -, continuaron las voces, mientras Ofelia miraba a la distancia que eran las flores quienes le hablaban al tiempo que comenzaban a brillar.

Repentinamente su concentración se vio interrumpida al sentir que algo cayó en su rostro, mientras el hombre seguía recitando sus palabras, rociaba nuevamente de sangre a la chica, misma que lo miraba con terror en el rostro, el hombre levantó la mano con el cuchillo y todo quedó en silencio, de pronto y con un movimiento en diagonal, el sujeto dejó caer una embestida con el cuchillo, haciendo un corte en el estomago de la chica, Ofelia por su parte comenzó a gritar de dolor, mientras su sangre comenzaba a brotar, los presentes entraron en extasis y euforia, uno de los sectarios se acercó y colocó una tela en su boca y la amarró por detrás de su cabeza, para evitar que se escucharan los gritos de la chica, el hombre prosiguió a dar otro corte en sentido contrario de forma recata, haciendo otro corte en el vientre de Ofelia.

El sujeto se giró a unos de los asistentes que estaba a su lado derecho y entonces ofreció el cuchillo, el tipo con un brillo en los ojos hizo una reverencia y tomó el cuchillo en sus manos, el padre de la joven se aparto y entonces el sectario se acercó a Ofelia, misma que tenía la respiración muy agitada, con los ojos empapados en lagrimas y las mejillas enrojecidas por el esfuerzo al gritar y la presión del dolor que sentía, el hombre con el cuchillo en mano la miró, hizo una nueva reverencia y acto seguido hizo un corte de arriba a abajo en el brazo izquierdo de la chica, la sangre brotó del corte y el hombre paso el cuchillo a otro de sus compañeros, 12 personas más el padre de la chica estaban en el lugar, todos y cada uno de ellos se turnaron para hacer cortes en todas partes del cuerpo de Ofelia, quien entre los murmullos de la muchedumbre podía escuchar las voces de las flores, pero apenas podía distinguir lo que decían.

Para cuando el último individuo termino de cortar le padre de Ofelia se acercó, la miro y entonces le propino un fuerte bofetada, Ofelia estaba por perder la conciencia, pero el hombre no la dejaba dormir, quería mantenerla consiente hasta el final.

-Mírame perra-, dijo el hombre con total frialdad en sus palabras, Ofelia no entendía como le hombre quien se jactaba de ser su padre le ocasionaba tan horrible situación, actuando con tanta crueldad.

De pronto, Ofelia sintió que el hombre metía su mano en su entre pierna y presionaba su vagina, ella solo pudo dar un gemido casi ahogado, debido a que su garganta estaba dañada de tanto gritar, el hombre entonces removió la tela de su boca y Ofelia pudo respirar un poco más, por su parte el hombre giró levante la cabeza hacia la izquierda y cerró un momento lo ojos, después de un momento apartó su mano del cuerpo de Ofelia y entonces abriendo los ojos y giró nuevamente para mirarla con una malicia que ella no había visto hasta el momento, ella por su parte nuevamente soltó un gemido ahogado, apenas audible.

-Así que aun no te han tomado-, pronunció el hombre, -por eso nuestro señor te quiere Ofelia, por eso es que pudo hallarte, porque necesita una mujer casta para el sacrificio, en ocaciones mis hermanos no pueden contenerse, y yo tampoco debo decir, así que primero fornicábamos un poco con los sacrificios, al principio era incomodo penetrar a los hombres, pero después comprendimos que solo debíamos enfocarnos en el placer de la carne, pero tu eres diferente, jamás dejaría que alguien te tocara, ya que tu me perteneces y solo yo debo ser quien te posea-, recitaba el hombre con una perversión incontrolada, acercándose a la chica lamió su mejilla, mientras Ofelia solo presionan sus labios para trata de mantener la boca cerrada.

Ya casi en sus últimos momento de vida Ofelia miraba al hombre frente a ella, ese hombre no podía ser su padre, no un sujeto con tan oscuro corazón, pero entonces comenzó a reflexionar con la poca cordura que le quedaba, en toda su vida no había visto ni una sola muestra de cariño, paciencia, amabilidad, nada; pensó que el mundo estaba lleno de basura como su padre, como los hombre y mujeres que estaban en ese momento, como las personas que habitaban en la ciudad, y entonces un nuevo sentimiento comenzó a surgir en su interior, un sentimiento que le producía la idea de querer eliminar todo ese mal que había en el mundo, el odio se apodero de su alma y entonces su mirada de terror comenzó a transformarse en una mirada de odio.

El padre de la chica la miró, se sorprendió de ver que ella había cambiado su semblante, a su vez, los asistentes se quedaron en silencio, mirando a la joven.

-Es el momento, ya es hora-, dijo el hombre y entonces, empujando con fuerza el cuchillo, arremetió contra el pecho de Ofelia, clavando el metal hasta llegar a su corazón, Ofelia lanzó su último grito de vida y después de ese grito, el cual duro lo suficiente como para helar la piel de varios sectarios, Ofelia murió.

Todos quedaron expectantes, no sabían que pasaría después, el hombre miró a su alrededor, no parecía haber efecto alguno, pero de pronto, el lago comenzó a agitarse, los presentes miraron con asombro como las flores de todo el lugar estaban brillando, y ante la incredulidad de los individuos, una ligera linea de agua comenzó a salir del lago hacia la equis, poco a poco hasta que se hizo un canal de agua que comenzaba a llenar el pentagrama al rededor del cuerpo de Ofelia; el líder sectario comenzó a reír como un demente, elevando los brazos al aire, el ritual había surtido efecto.

-Hermanos, hermanas… nuestro señor ha respondido, nos esta dando la bienvenida a su eterna magnificencia-, gritó el hombre con fervor, mientras sus seguidores levantaban también los brazos y hacían alabanzas, unos comenzaron a abrazarse y posteriormente a tocar sus cuerpos, el hombre los miró entonces se acerco a ellos y de un momento a otro todos comenzaron una orgía para recibir a su amo.

El agua finalmente llenó el pentagrama y seguido de eso comenzó a evaporarse, las flores brillaban con mayor intensidad, y seguido comenzaron a parpadear como luces intermitentes, todos estaban tan concentrados en sus actos de depravación, que no fueron consientes de lo que ocurría con Ofelia. El vapor del agua comenzaba a introducirse a través de su nariz y boca, hasta que toda el agua se seco y el ultimo fragmento de vapor se introdujo en el cuerpo de la chica, a continuación Ofelia despertó de golpe, con un gran suspiro, como si hubiese despertado de un mal sueño, su padre y los demás detuvieron sus actos, y entonces el hombre se incorporó, completamente desnudo se acerco al cuerpo de la chica.

-Mi señor, ¿a caso te has hecho con el cuerpo de mi hija?-, preguntó el hombre bajando la cabeza a modo de reverencia, los demás se acercaron y rodearon el cuerpo de la chica para inclinarse ante su amo.

Ofelia levantó la mirada hacia el líder sectario inclinando ligeramente la cabeza a la izquierda, después giro la vista hacia todos los presentes, todos la miraban con asombro, los ojos de Ofelia habían cambiado, la figura de unas flores se habían formado en sus pupilas, mientras el color de la esclerótica de sus ojos se había vuelto completamente negro, su vestido rasgado había adquirido un tono mas oscuro en su color debido a la cantidad de sangre en el, al tiempo que se restauraba, así como las heridas en su cuerpo, comenzaron a cicatrizar y desaparecer. Repentinamente las cuerdas que sujetaban las manos y pies de Ofelia comenzaron a quemarse, liberando el cuerpo de la chicha.

-Poderoso señor, digamos por favor, ¿cuales son sus mandatos?-, preguntó el hombre a quien el creía era el ser que habían invocado.

-Muerte-, pronunció finalmente el ser, su voz era similar a la de Ofelia, pero con un tono más gutural, hasta cierto punto producían un eco ligero al hablar.

-¿Muerte mi señor?, ¿para quién?-, preguntó el hombre con algo de incertidumbre.

-¡Para todos!-, respondió la chica, y acto seguido se abalanzó contra el hombre frente a ella, tomando su cabeza con amabas manos.

-Mi señor, ¿qué hace?-, dijo el hombre con esfuerzos por la presión en la cabeza, intentó quitarse las manos de la chica pero era inútil, ella poseía una fuerza descumunal.

-Mi nombre es Bloody Flower-, respondió Ofelia y acto seguido comenzó a halar con fuerza hasta arrancar de lleno la cabeza del hombre, quien solo pudo dar un leve grito de agonía antes de que su cuerpo cayera al suelo mientras un rápido reflejo en los nervios de su cabeza le hicieran parpadear, seguido de eso, Ofelia arrojó la cabeza hacia los sectarios, mismo que no pudieron contener el miedo en su ser.

Sin importan cuan atroces habían sido sus actos, cuan retorcidas acciones habían cometido en nombre de su deidad, al final nunca se imaginaron el terror que ellos iban a experimentar, pues algo era seguro, Ofelia no estaba poseída por el ser que ellos buscaban, su espíritu se había transformado en una entidad de gran poder, pues todo el odio que ella había reunido antes de su muerte atrajo toda energía negativa que se encontraba en el lugar, después de tantos sacrificios el lugar se había impregnado con el odio y deseo de venganza de todas aquellas almas que habían sufrido el mismo tormento que Ofelia.

Alguno de los presentes se arrodillaron suplicando perdón y piedad, pero Ofelia tenía otras intensiones, usando su propias manos, Ofelia los abrió por la mita, dejando al descubierto sus órganos y huesos, seguido de eso Ofelia hizo que a algunos les explotara por completo la cabeza, haciendo parecer que gotas de sangre caían, el alba llegaba y el paisaje se impregnada de una lluvia de sangre mientras el sol comenzaba a iluminar el lugar, ya solo quedaban 4 sectarios vivos, mismos que intentaron huir, pero fue inútil, los ojos de Ofelia cambiaron, se transformaron completamente en flores, y de igual forma su cabello se transformó adquiriendo un color completamente negro, mismo que en un instante cayó con fuerza en el suelo, hundiéndose y brotando nuevamente como raíces, alcanzando a los sectarios, tomándolos de las extremidades y halando con tal fuerza, que fueron desmembrados, bañando el suelo con la sangre de los desgraciados.

Finalmente todos habían muerto, el sol había salido, los rayo estaba alcanzando la zona del lago y Ofelia notó que se estaba desvaneciendo, así que como último acto se acercó a aquellas flores que le habían hablado, se dio cuenta entonces que no eran flores comunes, se trataban de las almas de aquellos que habían muerto, mismas que se fusionaron con el alma de Ofelia para dar forma a un nuevo ser, Ofelia tomó un par de flores y las devoró, dejando una sola flor en su mano para devanare por completo al ser alcanzada por la luz del sol, dejando caer su amuleto en el acto, la tierra por su parte hizo su trabajo, tragándose los cuerpos de cada individuos muerto y absorbiendo la sangre, y así nueva flores comenzaron brotar.


INVOCACIÓN

Para realizar la invocación de Bloody Flower necesitas los siguientes materiales:
-Una flor, puede ser de cualquier tipo y cualquier parte, pero si una una rosa la conexión será mayor
-Un recipiente con agua, puede ser agua de tu casa, pero si consigues agua de río el ritual toma mayor fuerza
-Sal de grano
-Dos velas blancas de largo mínimo de 30 cm
-Cuchillo
-Fósforos, mechero, encendedor o algo con que pueda encender las velas

Proceso de invocación:
-Espera a que se den las 4:15 am
-Traza un circulo grande con la sal
-Coloca el recipiente con agua en el centro de circulo
-Coloca la flore dentro del recipiente
-Coloca una de las velas dentro del circulo justo frente al recipiente
-Toma el cuchillo y haz un corte en la palma de tu mano
-Rocía tu sangre sobre la flor para establecer la conexión
-Siéntate dando la espalda al circulo con la otra vela en sus manos y el objeto que tengas para encenderla rápido
-Cierra los ojos y espera unos minutos

Si haz hecho los pasos de forma correcta, comenzarás a percibir un aroma dulce, y a continuación escucharas la voz de una chica, pero sin importar cuanta curiosidad tengas no debe abrir los ojos ni voltear a mirar, pues a Bloody Flower no le gusta que la miren.

A continuación puedes preguntarle cosas que quieras saber, sin importar que ella te contestará, pero advierto que quizás la verdad sea más fuerte de lo que esperas, de igual forma puede pedirle un deseo, pero debes claro con lo que pides, ya que puede que el resultado de tu deseo no sea de tu agrado.

Una vez que hayas terminado de tus peticiones o desees terminar la charla con Bloody Flower, debe encender la vela que tienes, levantarla lo suficiente como para que este mas arriba de tu cabeza, y entonces pronunciar la frase “ha llegado el alba”.

Si todo sale bien ambas velas serán apagadas por un brisa fugas y el ritual habrá terminado, en caso de que no se apaguen las velas gira lentamente sobre ti mismo(a) sin abrir los ojos para quedar frente al circulo, con la mano hacia el frente busca el recipiente con agua y extraer la flor, recuerda que debe mantener lo ojos cerrados, cuando extraigas la flor, extiéndela y ofrecerá como obsequio si siente que la toman de tu mano entonces solo espera unos momentos y las velas se apagaran terminando el ritual.


FICHA TÉCNICA

Nombre:
Bloody Flower
Nombre Real:
Ofelia Bulgsbur
Género:
Femenino
Tono de piel:
Blanca
Edad antes de morir:
19 años
Fecha y lugar de muerte:
14 de Marzo de 1975, Portland, U.S.A
Edad actual:
62 años desde su nacimiento, su aspecto siempre es de 19 años
42 años como entidad
Color de cabello:
Marron
Vestimenta:
Vestido color morado
Estatura:
1.60 mts
Color de ojos:
Verde

martes, 28 de febrero de 2017

Mi Inevitable Desino




Deja que te cuente una historia, esta historia trata de cómo un hombre sobrevivió a la muerte, pero teniedo grandes repercuciones después, debo aclarar que no es mi intensión causar perturbación ni mucho menos, sin embargo, tendré que contarte con lujo de detalle para puedas entender bien el mensaje de esta historia, en verdad si existe un dios espero que se apiade de mi alma y me permita encontrar la paz en estos momentos de desesperación.

Como toda historia trágica, la mía tiene un principio y un final, mientras espero este último te contaré mi situación y como es que llegué a la misma.

“Un mes antes…”

Me encontraba empacando todo lo necesario para salir de viaje con mis amigos, Benjamín, Arturo, Josué y Yo, estábamos listo para nuestra aventura rumbo a la playa, hacia tiempo habíamos planeado este viaje para relajarnos del estrés de la ciudad en un ambiente más tranquilo, finalmente pudimos coincidir en nuestras vacaciones laborales por lo que sin esperas, dimos comienzo a nuestro destino.

Benjamín nos prestó su camioneta para el viaje, era grande y con el diseño ideal para la terracería, por lo que pudimos viajar como grupo y así, disfrutar del viaje de la mejor manera, Arturo era el cerebro del grupo, el siempre tenía un plan para casi todo y fue él quien no prepaóo la ruta óptima para nuestro viaje y se aseguró de contar con el equipo y herramientas de apoyo necesarios, Josué es el más joven de los cuatro, a él lo conocimos en un festival de música fuera de la ciudad mientras todos bailábamos como un trio de monos sueltos, Josué siendo lugareño fue nuestro guía en su localidad, siempre tenía un buen chiste que contar entre su repertorio de ideas.

Yo por mi parte, soy un poco más tranquilo, no digo que sea un santo, pero me considero una persona que se puede adaptar a la situación, eso me ha permitido tener buenas relaciones, tanto de amistad como sentimental, pero no entraré en profundidad en ese aspecto.

Recuerdo que mientras Benjamín manejaba todos escuchábamos una buena canción, a todos nos gustaba el rock, el metal y otros generos, era una de la tantas cosas que nos unía al estar juntos, recuerdo bien que Paranoid de Black Sabbath estaba sonando en ese momento, los ritmos movidos y alocados de la guitarra acompañados de la batería nos sumergía en un buen ambiente de relajo y descontrol, entre las bromas y juegos, Arturo, que iba en el asiento del copiloto movía ligeramente el volante o cubría y volvía a descubrir rápidamente los ojos a Benjamín.

-Tengan cuidado chicos, no estén jugando así-, a mi me pareció que era un acto peligroso, por lo que les recomendé no continuar con esas travesuras.

-Tranquilo hombre, no pasa nada, tu viste que fue rápido-, me respondió Arturo, mientras Benjamín reía y le daba la razón.

-Solo digo que debemos tener cuidado, ya estamos en la autopista y podríamos pasar por curva peligrosa-, les reiteraba a los chicos, ¿no se por qué?, pero en ese viaje había tomado el papel del responsable y el tipo con el sentido común alerta.

-No te preocupes ya casi llegamos a la playa, pronto estaremos en la arena buscando unas lindas chicas, relájate hermano-, Benjamín me miró por el retrovisor y me apaciguó para que no me pusiera paranoico, algo gracioso, dada la canción que en ese momento escuchábamos.

-Bien, pero voltea la mirada al camino-, contesté a Benjamín con leve zape en la cabeza, ya que iba en el asiento detrás de él, los demás se rieron y Benjamín continuó manejando; el viaje iba bien, pero no esperábamos que una falla de seguridad sería la causa de nuestra tragedia.

Al entrar a un túnel, notamos que una camión grande que transportaba material de construcción, unas barricadas de concreto para ser exacto, iba delante de nosotros a unos escasos diez metros, Benjamín intentó rebasarlo porque el conductor del transporte iba a una velocidad lenta, por la carga que llevaba claro esta, pero debido a que el túnel era de doble sentido, le era difícil a mi amigo rebasar el camión, ya que constantemente pasaban autos en el otro carril.

Finalmente después de unos minutos vimos el final del túnel a lo lejos y entonces todos comenzamos a saborear el aroma de la brisa del mar e imaginar sintiendo la arena en nuestros pies, sin embargo, un ruido nos sacó de nuestra bella visión, pues una falla en el arnés de seguridad del transporte hizo que el peso del concreto lo rompiera, provocando que una de las barricadas se soltara y comenzara a deslizarse hacia nosotros, ya que nuestro auto era el que estaba detrás del camión, era seguro que esa cosas aplastaría el cofre y volaríamos en pedazos, no podíamos retroceder, pues una fila de auto se había formado detrás nuestro, Benjamín entonces comenzó a presionar el claxon de su camioneta con prisas para avisar al conductor del transporte, Arturo, Josue y Yo comenzamos a hacer señas al tipo y a los vehículos detrás para que ellos también se detuvieran, sin embargo no hubo respuesta, pues las personas parecían tomar nuestras acciones como relajo.

-Agárrense fuerte, vamos a rebasar el camión, creo que no vienen carros adelante-, nos dijo Benjamín mientras comenzaba a girar el volante para salir, entonces aceleró y la camioneta avanzó por el lado izquierdo del camión de transporte.

Nos sentimos algo aliviados de librarnos de esa, pero poco tardo nuestra suerte, pues la barricada suelta finalmente cayó al suelo y al hacerlo, arrastró consigo dos más junto al trozo de arnés que estaba colgando, ocasionando que el peso del material levantara momentáneamente el camión por sus llantas traseras, mismas que por la inercia se ladearon e hicieron que el camión se desviara del carril chocando con nuestro vehículo, el impacto hizo que Benjamín perdiera el control del volante y la camioneta se deslizó hasta estamparse con la pared del túnel a nuestra izquierda, yo en un acto desesperado arroje mi cuerpo al suelo del los asientos para tratar de evitar el impacto del camión y la pared del túnel contra la camioneta, pero al final recibí un fuerte golpe en la cabeza que me dejó aturdido.

Mis amigos, así como mucha más gente, no corrieron con tanta suerte, pues el camión no solo impactó con nosotros, ya que al desviarse, creo una onda de choque con los automóviles que venían detrás de nosotros, a su vez, las barricadas de concreto que cayeron al suelo también actuaron como tal, haciendo colisionar a varios autos con dichas estructuras, causando grandes destrozos y accidentes, con esfuerzo me levanté y miré a mi alrededor, todo era un caos, personas muertas ya hacían tiradas en el suelo, algunas habían salido disparadas desde el interior de sus autos por el choque, otras más, víctimas de los trozos de fierro y metal que se desprendieron de los vehículos habían sido cortados de forma espantosa, miembros cercenados, craneo abiertos, amputación de gran parte de sus cuerpos y litros de sangre por todos lados, así como trozos de carne aplastados.

-Chicos, ¿chicos están bien?-, le hablé a mis amigos para comprobar su estado, pero mi impresión fue tal que mis ojos se abrieron hasta no poder más.

Benjamín tenía la mitad del cuerpo destrozado, producto del impacto contra la pared del túnel, Arturo tenía un trozo de metal atravesado en la cabeza, le había roto el craneo arrancado la quijada y desgarrado horriblemente su garganta, Josué era el único que seguía con vida, pero su estado era deplorable, apenas podía respirar, tenía trozos de vidrio en la cara, dañando gran parte de sus ojos, tenía el globo ocular derecho completamente salido, colgando de la cornea y de la cavidad del mismo brotar sangre.

-Josué, Josue me escuchas, vamos hombre contesta-, comencé hablar con Josué, mismo que apenas respiraba, no podía hablar, solo jadeaba, yo estaba entrando en pánico y mis ojos se llenaron de lagrimas.

-No te preocupes, saldremos de esta, vamos amigo, déjame ayudarte a levantar-, intenté ayudar a Josué a levantarse de su asiento, pero este solo se retorció, algo le causaba dolor, entonces me acerqué para ver que era lo que lo lastimaba y nuevamente me llevé una desgarradora sorpresa, Josué tenía una parte de la puerta incrustada en su cadera, la cual se había doblado por el impacto y adquirido forma puntiaguda, también tenía un gran trozo de vidrio de la ventana enterrado en el pulmón, por eso le costaba hablar, respirar y moverse, no había nada que podía hacer, mis amigos estaban muertos, no entendía como es que yo había logrado salir de esa situación.

Como pude, logré salir de la destrozada camioneta, miré todo el siniestro espectáculo, digno de una visión de una novela de terror, pero eso era real, la gente sobreviente lloraba desesperadamente, aquellos que aun no morían agonizaban de dolor, mi mente comenzaba a distorsionarse y mis piernas se doblaron haciéndome caer de rodillas al suelo, era como escuchar la representación de las almas atormentadas del infierno, de pronto un extraño escalofrío recorrió mi cuerpo y sentí una presencia entre todo ese desastre, no supe que era, pero en cuestión de segundos comencé a escuchar a los equipos de apoyo acercarse al lugar, mi cuerpo no puedo más y mi mente estaba perdida, en un instante caí de espaldas al suelo y perdí el sentido.

Cuando finalmente abrí los ojos, mi familia estaba conmigo, me encontraba en la cama de un hospital, los doctores afirmaban que había sido un milagro, pues era el único que había salido ileso del accidente, los demás sobrevivientes había perdido al menos una extremidad, parte del cuerpo o incluso, la capacidad de poder caminar, condenados a vivir en una silla de ruedas el resto de sus días.

Después de tres días me dieron de alta y regresé a mi hogar, yo vivía solo en un departamento sencillo, a pesar de la insistencia de mis padres porque me quedara con ellos, yo decidí regresar a casa y continuar mi vida, no quería tener que vivir como un refugiado, pero tampoco tenía muchas ansias por volver al mundo, aun así mi familia siempre estuvo conmigo, siempre se los he de agradecer, de igual modo y a causa del accidente, debía tomar terapia psicológica, ya que los doctores dijeron que me ayudaría a sobre ponerme de la situación, pues había pasado por una situación fuerte que podría ocasionarme un problema de desorden emocional o un trastorno psicológico.

Pasado una semana del accidente, me encontraba mirando la televisión, cambiando de canal en canal, hasta que algo llamó mi atención, se transmitía el noticiero y en el se estaba hablando del incidente del túnel, lo que ellos consideraron el mayor accidente vehicular registrado hasta el momento en nuestro país, comenzaron a transmitir imágenes de la escena, de como los cuerpos de rescate limpiaban el lugar y mucha gente destrozada pedía a gritos ayuda, entonces me vi, alguien había logrado grabar mientras estaba tirado en el suelo y los paramédicos me llevaban cargando a una ambulancia, se me llamo el hombre más afortunado del mundo, pero yo me sentía completamente desdichado, mis amigos, mis colegas, mis hermanos, todos habían muerto en aquel lugar, sin contar todas las pobres almas que tuvieron que sufrir ese horrible infierno.

Decidí apagar la televisión y me dirigí a mis cuarto, me deje caer en la cama y me quedé inmóvil, mirando el techo de mi habitación, meditando si es verdad que era el hombre más afortunado del mundo; estaba tan sumergido en mis pensamiento cuando de pronto un ruido me hizo saltar de un susto sobre el colchón, el ruido se había producido en la cocina, me levanté y me dirigí hacía el lugar y me encontré con un vaso roto en el suelo, pedazos de vidrio estaba regados por la zona, por lo que me dispuse a limpiar todo, de pronto ese extraño escalofrío volvió a recorrer mi cuerpo, en ese momento no supe que era, pero sabía que había sido el mismo que experimente en el accidente, creí que necesitaba descansar así que al terminar de limpiar me dirigí nuevamente a mi cuarto a dormir un poco.

Durante mi sueño, comencé a experimentar la visión de una figura de aspecto siniestro, no tenía rostro y se movía como una sombra a través de las paredes de mi casa, soñé que me seguía a donde quiera que fuese y al final de mi sueño, me encontraba sobre un auto, o mejor dicho, la camioneta de mi difunto amigo Benjamín, el auto iba a gran velocidad sobre el túnel en el cual ocurrió aquel accidente, de pronto vi a aquella figura oscura observándome al final del túnel, no se cómo, pero se que lo hacía, entonces esta extendía un esquelético y deforme brazo y to el control de mi cuerpo, haciéndome acelerar más hasta impactar contra una pared del túnel, es entonces que desperté, bañado en sudor y con la respiración agitada.

Durante el transcurso de los siguientes días, las visiones se hacían mayor y más nítidas,debía hacer algo o terminaría perdiendo la razón, mi psicóloga me comentó en una de las sesiones, que podría deberse a un trauma emocional producto de mi mala experiencia, pero por más que trataba de convencerme a mi mismo, no podía darle explicación, esa misteriosa figura, ese escalofrío en mi cuerpo, las visiones de mi muerte, algo era seguro, tenía que buscar respuestas en otro lado, de igual forma durante esos días cosas extrañas comenzaron a ocurrir, a todo lugar a donde me dirigía sucedía un accidente, de mucho menor escala a la de mi situación, pero accidentes al fin, algunas veces los objetos sobre repisas se caían sin aparente razón, una incluso llego a caer cerca de mi, por lo que de haber golpeado mi cabeza pudo haberme abierto el craneo, en otra ocasión, mientras caminaba por la calle un ciclista perdió el control de su bicicleta y se impacto contra un muro de concreto cercano, haciendo que el manubrio saliera volando pasando a centímetros de mi cara, rozando ligeramente mi mejilla.

Todos esos acontecimientos hicieron que me volviera algo paranoico, por lo que comencé a investigar sobre mis visiones, buscando en libros que hablan sobre la temática de los sueños inquietantes, busqué en foros a través de internet e incluso comencé a asistir a reuniones con personas que hablaban sobre sus experiencias paranormales, hasta que finalmente obtuve información sobre lo que me estaba pasando.

Durante las sesiones del grupo, una chica decía haber sobrevivido a un accidente de tren, a causa del descarrilamiento del mismo mucha gente murió, excepto ella y otras pocas personas, los muertos se contaban por decenas, partes de cuerpos y litros de sangre se hallában en el lugar, la chica iba acompañada de su mejor amiga, misma que murió decapitada por un trozo de metal que se arrancó del vagón en que viajaban al descarrilarse el tren, contó también que durante varios meses soñó con una figura oscura sin rostro, de manos alargadas y esqueléticas, quien la incitaba a saltar las vías del tren y dejar que este la aplastara bajo sus llantas de metal.

De igual forma, un hombre mayor que yo, contó que el había sido paracaidista junto a su hermano menor, durante un salto a aire libre el paracaídas de ambos falló, haciéndolos caer en picada directo al suelo, sin embargo, el hombre cuenta que al estar a punto de impactar, una ráfaga de aire lo impulso lo suficiente como para caer entre unos arboles, fracturando su pierna y brazo derechos, pero salvando su vida, su hermano por otro lado no corrió con esa suerte y murió tras el impacto en el suelo, dejando una enorme marca carmesí donde su cabeza había golpeado y un rastro hasta donde su cuerpo había rebotado al caer, después de ese día, constantemente soñaba con una figura oscura que lo arrastraba a saltar de un avión sin paracaídas para morir finalmente al impactar contra el suelo.

Todas las historias sonarían como simples tragedias ocurridas a distintas personas, sin embargo, por algo estábamos todos en ese lugar, ya que compartíamos un mismo fenómeno, todos veíamos a la figura oscura sin rostro en sueños, todos al final sufrían la debida muerte que no tuvieron en su momento a través de sus visiones, por lo que ya algunos habían formulado una idea bastante alocada, pero con mucho sentido dentro de la locura que vivíamos, se comenzó a teorizar que esa figura siniestra no era otra que la misma muerte, quien nos quería avisar que nuestra realidad era que debíamos haber muerto en aquellos accidentes, pero por una mala coordinación del destino o por una ligera alteración de la realidad estábamos vivos, a raíz de eso se explicaría el por qué la muerte nos estuviese siguiendo para arreglar el orden de las cosas, pues al ser sobrevivientes, habíamos causado una realidad alterna, misma que debía ser corregida, sé que suena demasiado alocado, pero para ese momento fue lo más lógico y coherente de todo lo que había escuchado.

La teoría fue reafirmada al final, después de que nos enterásemos que el hombre paracaidísta finalmente había sucumbido a sus temores y se había arrojado al vacío, no de una avión, pero si de un acantilado muy alto, cerca del lugar donde había muerto su hermano, de alguna manera nosotros los “marcados”, generamos una especie de vinculo que nos hizo experimentar un presentimiento de cuando uno de los tanto finalmente había muerto.

Después de la muerte de aquel sujeto las visiones aumentaron gradualmente, volviéndose pesadillas, mismas en las que ya no solo va a esa figura oscura, también veía a aquellos que habían muerto para acomodar la realidad de la que habíamos escapado, todos me llamaban, a donde quiera que fuese, los accidentes eran cada vez mayores, al punto de llegar a pensar en suicidarme, ¿pues que más podía hacer?, seguir así ya no era vida, no quería estar siempre cuidándome de que la muerte vinieran por mí, siempre alerta, ya no podía conciliar el sueño por las visiones y la paranoia que se había generado en mi cabeza.

Ahora reflexiono lo curioso que es el destino, pues al final este siempre encuentra la manera de acomodarse solo, ya que no podía encontrar descanso, decidió salir de la ciudad, tomé un autobús como medio de transporte, pues en mis condiciones no era capas de manejar y sinceramente no quería volver a hacerlo, decidí finalmente ir a la playa a la cual mis amigos y yo habíamos planeado ir, quería finalmente llegar a ese lugar, quería alejarme de todo.

Lo que no esperaba, era que durante el viaje y justamente al pasar por aquel túnel se suscitaría un nuevo accidente, una falla en el motor del autobús hizo que el conductor perdiera el control del vehículo, todos gritaban asustados pero por extraño que suene, mi cabeza rápido resolvió que había llegado al final de mi camino.

El camión se estampó en el mismo lugar donde había chocado con mis amigos, mucha gente resulto herida, pero ninguna de ellas falleció, supongo que para ellos aun no era momento, y todo estaba arreglado para mí.

“De vuelta en el momento actual….”

Supongo que ahora las noticias hablaran de que el hombre más afortunado del mundo se ha vuelto el más desafortunado, debido a lo trágico que ha sido el hecho de haber sobrevivido a un accidente y posteriormente haber muerto en el mismo lugar en otro accidente, después de poco más de un mes, no se ni cómo fue que salí volando por el frente del autobús, la inclinación correcta, la inercia adecuada, no lo sé, ahora me encuentro tirado en el pavimento, jadeando, mi respiración se opaca, escucho ecos de personas corriendo de un lado a otro, pidiendo ayuda, ahora la puedo ver, viene hacia mí.

Creo que es todo lo puedo contarte, esta ha sido mi historia, como ves, no es una gran historia de supervivencia y segundas oportunidades, solo es la historia de un hombre que altero su destino, pero fue su mismo destino quien lo alcanzó al final, el mensaje de mi historia es que sin importar cuanto te esfuerces, si tu destino es morir lo harás, no importan que tan rápido seas, la muerte siempre te alcanzará.

Que dios se apiade de mi alma.


lunes, 27 de febrero de 2017

La Bestia del Mar de Sangre





En una noche de tormenta, sobre las aguas del pacífico sur, un barco surcaba con esfuerzos las grandes olas y atravesaba los fuerte vientos que amenazaban con arrancar los mástiles de la cubierta, la madera crujía por el agitado movimiento, los tripulantes corrían de un lado a otro, izaban las velas, amarraban los barriles de pólvora y demás recursos, mientras el capitán daba las ordenes.

-Capitán-, gritó Valdo Grimm, el contramaestre del barco, -la tormenta es muy fuerte, debemos cambiar el curso-


-No señor Grimm debemos seguir adelante, no cambien el rumbo, sigan el curso y esperen-, respondió el capitán Izíquios a su contramaestre.


-¿Esperar por qué capitán?-, preguntó Valdo. De pronto un gran trueno resonó en el cielo negro, un resplandeciente relámpago iluminó gran parte de la zona y detrás de la nave, un fuerte viento comenzó a manifestarse con creces.


-Eso señor Grimm-, respondió el capitán, sabía que esa ráfaga de viento los ayudaría a alejarse de la tormenta. -a toda vela, rápido-, gritó el capitán.


-Ya escucharon al capitán, desplieguen las velas a su máximo, debemos aprovechar la ráfaga de viento, dense prisa-, continuó el contramaestre, transmitiendo las ordenes del capitán a los tripulante del barco.


Al abrir las velas, los hombres sujetaron con fuerzas las sogas para mantener estable el mástil y evitar que el barco se ladeara, debían mantener el curso para evitar perder la dirección; después de un par de minutos el barco se alejó de la tormenta y pudo llegar a a aguas más tranquilas.


Finalmente todos los tripulante, el contramaestre y el capitán celebraron su victoria bebiendo ron y vino mientras el navío avanzaba con tranquilidad, continuando.


El barco, un poderoso navío llamado "El Dragón Negro" era el orgullo del capitán Izíquios Belefont, un viejo pirata temido por la multitud de leyendas que se contaban de él, tales como que no podía morir porque había hecho un trato con la muerte, otros decían que había sobrevivido a varios asesinatos y atentados en su contra, unos más incluso decían que el capitán poseía una fuerza sobrehumana producto de sus viajes, en los cuales había adquiridos tesoros malditos y enfrentado a grandes bestias del mar; aun cuando los hombres escucharan las diversas historias sobre Izíquios, estos lo respetaban por el gran carácter que el capitán mostraba ante todos.


Cuando el barco llegó a un viejo puerto de apariencia debastada, el hombre en la canastilla del mástil gritó advirtiendo la llegada a tierra.


-Capitán, nos acercamos a una isla-, gritó el hombre en cuestión, acto seguido todos los tripulantes comenzaron a levantarse de sus camas, Valdo por su parte, ingresó al camarote del capitán para dar aviso sobre la llegada a la tierra inhóspita.


-Señor, estamos por llegar a una isla, pero tiene un aspecto inquietante, los hombres están algo nerviosos, ¿está seguro que es este el lugar?-, preguntó el contramaestre al capitán con cierta inquietud, por su parte Izíquios se preparaba para descender, tomó un par de pistolas, una espada y su sombrero.


-Dé las ordenes señor Grimm, este es el lugar-, contestó entonces el capitán a su subordinado.


-Si señor-, dijo Valdo y acto seguido salió del camarote del capitán para dar instrucciones a los hombres, indicando que se alistaran para bajar del navío y explorar las misteriosas tierras de la isla.


La isla no era muy grande, había un muelle de madera en la playa, la madera era vieja y desgastada, la arena del lugar era de un tono gris, sin vida, una extensa selva cubría la mayor parte de la tierra, en el centro de la isla había una montaña, de un aspecto inquietante por la formación rocosa que poseía.


Los hombres comenzaron a descender con armas y herramientas, todo para explorar la zona; el capitán caminaba al frente con sus oficiales más allegados a su lado, uno de ellos era su contramaestre Valdo, quien llevaba un rifle cargado en las manos observando a los lados con cautela.


-Capitán puedo preguntar, ¿qué es lo que estamos buscando en esta isla?-, preguntó Valdo a Izíquios, mirando a los alrededores mientras el hombre a su lado mantenía el paso firme por el sendero que habían tomado, sin embargo el capitán se mantuvo en silencio sin responder o volver la mirada a Valdo, mismo que decidió dar su espacio al hombre y esperar que este le resolviera sus dudas más adelante.


Cuando todos llegaron al pie de la montaña el capitán se detuvo, y ordenó a sus hombres levantar un campamento en ese lugar, otros más comenzaron a reunir provisiones para alimentarse, agua y leña para hacer una fogata. Una vez que se establecieron en la zona, el capitán pidió que se reunieran para hablar con ellos, pues iba a contarles el motivo por el cual los había llevado a esa isla en medio del océano.


-Escuchen, hace ya mucho años, 30 para ser exactos, yo navegaba en las aguas del Pacifico Norte, los recursos eran escasos, ya había ocurrido un motin por parte de los tripulantes, sin embargo nada se compara con aquello que atestiguamos en aquel entonces mis hombres y yo-.


-Cuando creímos que no había esperanza, encallamos en una isla de aspectos extraño, pero poco nos importó, pues el hambre y la desesperación nos hizo bajar del barco sin pensarlo, al estar en sus tierras encontramos muchos recursos para sobrevivir, pero pronto nos dimos cuenta de que este lugar esconde un horrible destino en sus tierras y más aun en las profundidades cercanas-.


El capitán contaba su travesía en la isla, cuya naturaleza era de lo más singular, sobre todo porque poseía una gran variedad de especies carnívoras, mismas que habían acabado con la tripulación que acompañaba al capitán Izíquios en ese entonces, pero lo más sorprendente fue que cuando el hombre logró huir de la isla esta comenzó a hundirse perdiendose en las profundidades del mar.


Tiempo después el capitán escucho historias de una isla errante que aparecía y desaparecía en distintas parte del pacifico, y sobre todo, se contaba sobre sus horribles encuentros con navegantes, comerciantes, piratas y marineros que arribaban en sus costas, eran pocos los que habían logrado escapar de isla, misma en la que ahora Izíquios se encontraba con sus hombres.


-Capitán, ¿si esta isla es peligrosa, porque hemos acampado en ella?-, preguntó uno de los hombre del Izíquios, algunos se miraban los unos a los otros con nervios, otros más miraban a su alrededor sin bajar la guardia.


-Porque hace 10 años encontré de nuevo esta isla, aprendí su patrón de salida, cuando emerge y cuando vuelve a las profundidades, con eso me arme de más y más hombres, con el fin de erradicar toda especie que habitaba en estas tierras hasta conseguirlo, lo que no esperaba esque la isla guardara un último y siniestro secreto-.


El capitán seguía su relato, mientras todos comenzaban a relajarse un poco al saber que no había peligro en la isla, al menos, no en la superficie de la misma.


-Cuando zarpé con los pocos hombres que sobrevivieron el último asedio a la isla, una inmensa criatura emergió de las profundidades, una bestia que en un principio creí que era el mismo Leviatán, pero su aspecto no es como lo describe el sagrado libro, esa bestia no es ninguna serpiente, tampoco es el legendario Kraken, esa bestia es una especie de dragón, tiene forma de reptil y su tamaño es imponente, no se como es que logré librarme de su ataque, fui afortunado supongo, pero mis hombres, todos y cada uno de ellos murieron devorados por esa infernal criatura, aun recuerdo que después de la masacre el mar se tiñó de rojo, a la vez que los escualos se daban un festín con los restos que la bestia dejaba, con el tiempo escuche más relatos sobre esta cosa, todos la llaman la bestia del mar de sangre, por el rastro carmesí que deja en las aguas después de cada masacre-.


Izíquios Belafont, no era ningún inmortal, ni mucho menos un hombre maldito, solo era un afortunado sobreviviente de muchas tragedias, pero tal fama solo servía para sembrar un mar de leyendas en su nombre, sin embargo, el solo tenia un objetivo en la vida, mismo que poco a poco se volvió una obsesión; el capitán quería eliminar a la bestia del mar de sangre, y hacerse con los tesoros de la isla, pues el había atestiguado la magnifisencia de cientos de tesoros hundidos en las cercanías de la isla.


Cuando la bestia arrastró la embarcación en la que intentaba huir de la isla y llegar a su barco, Izíquios se sumergió en el agua por unos segundos y entonces lo pudo ver, el brillo de todas las piezas de oro que reposaban en la cueva de la bestia, un tesoro que opacaba con creces al de los reyes de la época, un tesoro lo suficientemente grande como para vivir 10 vidas en riquezas.


-Señor, estámos con usted, nuestra lealtad siempre será suya, sin embargo, hablo por todos al preguntar esto, ¿cómo es que pretende matar a semejante criatura?-, preguntó Valdo al capitán, todos asintieron con la cabeza esperando respuesta del hombre frente a ellos.


-Tienen razón de sentir miedo, he de confesar que yo también lo siento, y es posible que esta cruzada sea un suicidio al final de cuentas, pero les aseguro que el tesoro lo vale, es momento de que esa criatura regrese al abismo del que salió y nosotros nademos en un mar de oro por el resto de nuestras vidas, el Dragón Negro tiene suficiente munición para los cañones y los rifles para asediar a la bestia, síganme y les prometo, una inmensa fortuna les será entregada al final del día-.


Todos los hombre del capitán se levantaron con euforia, motivados completamente a llevar a cabo la empresa de Izíquios Belefont, a pesar de los riesgos, el pensar en tener una vida de riquezas y fortuna sin igual los motivaba a seguir al hombre hasta el fin del mundo, pues inspiraba una gran fortaleza a todo quien tenía contacto con él, incluso Valdo Grimm sentía una chispa de esperanza de salir victoriosos de esa batalla.


A la mañana siguiente los tripulantes de El Dragón Negro se prepararon para el ataque a la bestia de las profundidades, colocando los cañones en posición, Izíquios y Valdo se mantuvieron a la espera en la cubierta del barco, mientras tanto, un grupo de 3 hombre aguardaba flotando en una barca a cierta distancia de la playa, esperando que la criatura se mostrara con un pequeño cañón listo para disparar.


Usando señuelos con carne de pescado, los piratas buscaban llamar la atención de la bestia, pasaron un par de horas y solo algunos tiburones y otros tantos peces se acercaban a devorar la carne de los señuelos, a su vez, el cielo comenzaba a nublarse, anunciando una inminente tormenta acercarse.


Pasó otra hora y todos comenzaban a perder la paciencia, de repentente, el mar comenzó a moverse de manera brusca, en lo profundo del mar se comenzaba a manifestar una enorme mancha negra, misma que se acercaba a la barca donde estaban los 3 hombres, seguido de eso expulso una gran cantidad de aire, las burbujas se formaban en la superficie del agua con fuerza, los hombres de Izíquios se sujetaban con fuerza a los bordes de la barca para no caer al agua, finalmente como una enorme visión sacada de una profecía bíblica, una enorme bestia emergió del mar y tal como había relatado el capitán, la bestia tenía apariencia de reptil, similar a un cocodrilo, pero más aterrador.


-¡Capitán!-, gritaron los hombre de la barca, mientras una enorme ola, producto del movimiento de la criatura en el agua hizo que se cayeran al agua, perdiendo así el pequeño cañón.


-Rápido, naden al barco-, gritó Izíquios a sus hombres, quienes nadaron desesperadamente hacía el barco, por desgracia, poco pudieron hacer, pues la enorme bestia en un movimiento veloz, volvió a sumergirse para atacar por debajo del agua, atrapando en sus fauces a uno de los hombre al salir con un gran salto, en ese momento todos los presente pudieron apreciar mejor su apariencia, cuando la criatura volvió a sumergirse el mar comenzó a teñirse de rojo, justo como las leyendas y el relato del capitán describían.


-Preparen lo cañones-, ordenó Izíquios, mientras los hombres restantes en el agua seguían nadando con esfuerzos y con dificultad al respirar, pues por la desesperación comenzaron a tragar agua, y sus brazos se cansaban con mayor rapidez.


El cielo dejó caer un rayo a lo lejos de la batalla y entonces, la lluvia cubrió todo el lugar, el barco se movía de manera violenta en las olas formadas en el agua, pero los hombres mantenían los cañones asegurados; por su parte la bestia volvió a emerger y con un gran impulso nadó hacia los hombre en el agua, se movía con rapidez, pues su extremidades como patas le ayudaban a avanzar dentro y sobre el agua a una gran velocidad.


-Listos-, gritó el capitán, -¡Fuego!-, ordenó en seguida y los hombre dispararon los cañones de la cubierta del barco en dirección a la bestia, impactando en sus fauces, pecho y ojo izquierdo, los hombre gritaron con albricias y la bestia cayó de espaldas al agua, lentamente comenzó a descender, sin moverse como una piedra que se hundía.


-Pronto, vuelvan a cargar los cañones, estén alertas por si vuelve a aparecer-, el capitán continuó, Valdo se aseguró de que todos ejecutaran las ordenes de Izíquios, prepararon los cañones y procuraron que la pólvora no se humedeciera para poder usar las armas de fuego.


Repentinamente y sin que nadie se lo esperara, un remolino comenzó a formarse frente al barco, mismo que empezó a arrastrar al navío a su interior, la criatura estaba girando debajo del agua, poseía cierta inteligencia, no era solo una bestia salvaje, Izíquios giró con fuerza el timón del barco para tratar de salir de la corriente, mientras los hombre abrían las velas para usar el viento a su favor, poco a poco el Dragón Negro se acercaba al remolino.


-Capitán la corriente es muy fuerte, no lograremos salir-, gritó Valdo, mientras se sujetaba del borde del barco, Izíquios miró a su alrededor, y entonces la vio, la bestia comenzó a emerger nuevamente del agua, siguiendo la dirección del remolino, con la intensión de impactar contra el barco.


-Muy bien maldito engendró de lucifer, muéstrame que tienes-, decía el capitán mientras la criatura estaba por impactar contra la madera de la cubierta.


-Listos-, gritó seguido el capitán y en ese instante la bestia golpeo el lado derecho del navío, haciendo que se levantara momentáneamente de lado.


-Abran fuego-, gritó Valdo siguiendo las ordenes de Izíquios cuando el barco volvió a caer de vuelta a su posición, los cañones dispararon y las balas de metal salieron disparadas contra la bestia, misma que intento esquivar los disparos pero dos de ellos impactaron en su lomo y costado derecho.


La bestia cayó dentro del remolino, entonces el capitán volvió a girar el timón del barco y este se adentro en la corriente, manteniendo la dirección del agua, Izíquios pretendía golpear a la bestia con la punta del barco para dar fin a su vida, el barco se acercó con velocidad hasta llegar a la criatura, sin embargo, esta se sujetó a la proa del navío con fuerzas, clavando sus garras en la madera.


-Capitán la bestia esta sujeta al barco-, gritó uno de los piratas asomado por la proa, mirando asombrado a la imponente criatura.


-Alejate de la orilla-, gritó Valdo y de pronto, el hombre sintió una fuerte presión en todo su cuerpo, la bestia había alcanzo a subir a la cubierta del barco y con sus enormes fauces sujeto al pirata, el hombre gritaba de dolor, seguido de eso los hombres tomaron las armas de fuego y dispararon contra la criatura, misma que parecía no sufrir daño alguno por los ataques.


-Pronto, saquen los arpones-, ordenó el capitán sosteniendo el timón del barco, tratando de mantenerlo estable, los hombre sacaron un par de arpones balleneros de la bodega de armas del navío lo más rápido que pudieron y los apuntaron a la criatura, la cual comenzó a rasgar la cubierta del barco y a trepar por el mástil principal.


-Disparen-, gritó Izíquios y los hombre dispararon los arpones, impactando el metal en la pata izquierda trasera de la bestia y en su pecho, la bestia se retorció y libero el cuerpo ya sin vida del pirata que mantenía en su hocico, seguido de eso, la bestia cayó hacia el mar, arrastrando con su pesos el barco, al final el Dragón Negro se inclinó hasta hundirse en el agua, mientras la corriente del remolino comenzaba a destrozar la embarcación por la fuerza que poseía.


Entonces aquellos que sobrevivieron el impacto, incluyendo Izíquios y Valdo pudieron apreciar el glorioso tesoro en la profundidad del agua, todos pudieron ver que el capitán no exageraba al decir que era inmenso, pero por desgracia no podrían disfrutar de su inigualable contenido, pues los trozos de madera del barco azotaban con fuerza a los hombres y bestia por igual, todos los hombres murieron en ese remolino de agua, Valdo en un intento por ayudar al capitán fue golpeado bruscamente por la bestia mientras esta trataba de devorar a cuanto hombre podía.


Al final solo el capitán Izíquios quedó vivo, sumergido en el agua mirando a la bestia frente a el, misma que a pesar de estar moribunda se abalanzó contra el hombre, Izíquios por su parte solo podía contemplar a la enorme criatura acercarse a él esperando su final con los brazos abiertos, sin embargo pasados unos segundos, el hombre abrió los ojos y pudo apreciar que la bestia se hundía al fondo del mar, hacia una abismo profundo, finalmente había sucumbido a la muerte, entonces aprovechando el momento, Izíquios nado con fuerza para salir a la superficie, al salir dio una fuerte bocanada de aire y entonces miro a su alrededor, el agua estaba completamente teñida de rojo, sus hombres, todos y cada uno de ellos eran devorados por las distintas criaturas del mar que se acercaron atraídas por la sangre.


El hombre sabía que no podía salir de esa situación y nadó de regreso a la isla; después de un gran esfuerzo nadando contra la fiera tormenta, Izíquios llego a la playa para finalmente observar el panorama completo, su poderoso Dragón Negro se hundía en al agua, una gran cantidad de restos humanos flotaban y se movían en la superficie, el remolino se detenía lentamente, la tormenta seguía su curso.


El viejo capitán Izíquios Belefont comprendió que su obsesión por el tesoro fue su perdición y entonces solo dejó caer en la arena gris, acto seguido sintió que la tierra temblaba, pero sabía qué esta pasando y solo cerró los ojos dejándose arrastrar por la marea, la isla entonces comenzó su lento descenso hacía las profundidades del mar, llevándose consigo el tesoro, lo sueños y esperanzas de todos los tripulantes del Dragón Negro y la obsesión de un hombre que lucho contra la adversidades y que aun cuando no logro obtener el preciado tesoro, pudo derrotar a la bestia del mar de sangre.